Reformas laborales en México para 2026: Claves que debes conocer
Fecha de la última actualización 4 jul 2026

Después de varios años de discusión, iniciativas acumuladas y reformas parciales, el 2026 se muestra como un año que marcará el inicio de la implementación real de cambios que buscan transformar de fondo la experiencia laboral de millones de personas. El énfasis ya no está solo en modernizar la ley, sino en mejorar de manera tangible el balance vida‑trabajo, la salud integral y el bienestar en los centros de trabajo.
Durante 2026 comenzarán a materializarse reformas clave como la reducción gradual de la jornada laboral, el fortalecimiento de prestaciones y la consolidación de normativas enfocadas en salud física, mental y modelos de trabajo más flexibles. La regulación del teletrabajo y el home office sentó las bases de este nuevo paradigma, y ahora el foco se desplaza hacia esquemas que priorizan el descanso, la prevención y la productividad sostenible.
Propuestas como la Ley Silla, ya vigente, representan un avance tangible en la protección de la salud física en el trabajo. No obstante, temas centrales como la reducción de la jornada laboral, el fortalecimiento de las prestaciones y la regulación de modelos laborales flexibles siguen ocupando un lugar prioritario en la agenda legislativa. De hecho, los debates en materia laboral se mantienen intensos considerando que el Congreso acumula varias iniciativas pendientes de análisis y dictaminación en torno a la Ley Federal del Trabajo (LFT).

Lo que quedó pendiente del 2025
El cierre del 2025 no solo marca la antesala de la implementación de nuevas reformas en 2026, sino también deja un conjunto de iniciativas laborales relevantes que no lograron concretarse durante el año, pese a contar con avances importantes en el proceso legislativo.
Entre los temas que quedaron sobre la mesa se encuentran reformas orientadas a fortalecer los ingresos y la seguridad económica de los empleados, el blindaje de las propinas en el sector de servicios y ajustes vinculados al salario mínimo. También quedaron pendientes proyectos como los permisos por luto con goce de sueldo y los permisos para la realización de exámenes médicos preventivos.
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En materia de equidad y oportunidades, continúan sin resolverse iniciativas para impulsar programas de primer empleo dirigidos a jóvenes y grupos en situación de vulnerabilidad, así como el fortalecimiento de las inspecciones laborales enfocadas en reducir la brecha salarial entre mujeres y hombres. A ello se suman las reformas que buscan reconocer y proteger de mejor manera los derechos laborales de las personas trabajadoras del sector artístico y cultural.
Estos pendientes de 2025 constituyen una agenda abierta que puede retomarse en los primeros meses de 2026. Para las organizaciones, tener claridad sobre estos temas resulta clave, ya que anticipan un entorno laboral cada vez más orientado al bienestar integral, la inclusión y la corresponsabilidad social, incluso más allá de las reformas que ya entran en fase de implementación.
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Normativas laborales que han sido clave en 2026
| Reforma | ¿De qué trata? | Estatus |
|---|---|---|
| Reducción de la jornada laboral | Reduce gradualmente la semana laboral de 48 a 40 horas entre 2027 y 2030, sin afectar salarios ni prestaciones. | Aprobada, en implementación gradual (inicia enero 2027); el registro electrónico y las horas extra ya se perfilan como foco de litigio. |
| Incremento y fortalecimiento de prestaciones laborales | Agrupa propuestas para elevar el aguinaldo hasta 30 días, la prima vacacional hasta 50% y ampliar permisos con goce de sueldo (duelo, paternidad, salud mental). | En discusión, sin aprobación definitiva. |
| Nuevos días de asueto | Propone incorporar hasta nueve nuevas fechas como descanso obligatorio en la LFT (8 de marzo, 1-2 de noviembre, entre otras). | En discusión legislativa, pendiente de dictaminación. |
| Normativas enfocadas en salud y bienestar laboral | Impulsa programas de apoyo psicológico, prevención del burnout y evaluaciones de clima laboral como parte de la agenda de bienestar. | En desarrollo continuo, sin una sola reforma específica ni fecha de aprobación. |
| Consolidación de la Ley Silla | Obliga a las empresas a proporcionar asientos con respaldo y reglamentos internos que regulen pausas de descanso para personal que trabaja de pie. | Vigente desde junio de 2025 (segunda etapa desde diciembre 2025); STPS la incluirá en su Plan Anual de Inspección 2026. |
| Reforma a la transparencia salarial | Obligaría a las empresas a publicar tabuladores, criterios de remuneración y sueldos en las vacantes desde su publicación. | En revisión en la Cámara de Diputados, avalada previamente por la Comisión de Trabajo del Senado. Aún no aprobada. |
| Inspecciones enfocadas en brecha salarial | Faculta a la STPS y autoridades estatales a inspeccionar centros de trabajo para verificar igualdad salarial entre hombres y mujeres. | Aprobada en el Senado (nov. 2025) y por la Comisión de Trabajo de Diputados (jun. 2026); pendiente de votarse en el Pleno de Diputados. |
| Regulación de modalidades híbridas y teletrabajo | Ajusta disposiciones (como la NOM-037) sobre desconexión digital, compensación de gastos y monitoreo ético en esquemas remotos e híbridos. | Parcialmente vigente (NOM-037 ya en vigor). Los ajustes adicionales en discusión. |
| Actualización sobre la desconexión digital | Reconoce el derecho de cualquier trabajador —no solo de quienes hacen teletrabajo— a no responder comunicaciones laborales fuera de su jornada. | Aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados (marzo 2026). En revisión dentro del Senado. |
Reducción de la jornada laboral
La reducción de la jornada laboral se consolida en 2026 como uno de los cambios estructurales más relevantes del marco laboral mexicano. Tras años de debate, la reforma que disminuye progresivamente la jornada semanal de 48 a 40 horas entra en su fase de implementación, con el objetivo de mejorar el descanso, reducir riesgos psicosociales y favorecer un balance más sano entre la vida personal y profesional.
Este proceso será gradual y se extenderá hasta 2030, permitiendo a las organizaciones adaptar sus modelos operativos sin afectar los ingresos de las personas trabajadoras. El gobierno federal ha reiterado que la reducción de horas no deberá implicar disminuciones salariales y que el beneficio esperado es una mayor productividad asociada a equipos más descansados y comprometidos.
La reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales comenzará el primero de enero del 2027, con una disminución gradual que llegará a su tope de dos horas para 2030:
| Fecha de inicio | Jornada laboral máxima |
| 1 de enero de 2027 | 46 horas |
| 1 de enero de 2028 | 44 horas |
| 1 de enero de 2029 | 42 horas |
| 1 de enero de 2030 | 40 horas |
Otro elemento a considerar es que la reducción gradual de la jornada laboral irá acompañada de un aumento del límite de horas extraordinarias semanales, que pasará de 9 a 12 horas, así como del establecimiento de un tope de 4 horas semanales para las horas pagadas al triple, restricción que actualmente no existe.
Para las empresas, el reto será rediseñar turnos, procesos y esquemas de trabajo que permitan sostener la operación con menos horas efectivas, mientras que para las personas trabajadoras implicará adaptarse a modelos que demandan mayor eficiencia y enfoque en resultados.
Algunos de los elementos más importantes a considerar:
- La reforma se eleva a rango constitucional (artículo 123).
- No permite reducir salarios ni prestaciones durante la transición.
- Mantiene el esquema actual de un día de descanso por cada seis días trabajados.
- Regula las horas extra: permite hasta 12 horas extras por semana, pagadas al doble; si se excede ese límite, se pagan al triple.
- Prohíbe que menores de 18 años realicen horas extra.
- La reducción completa a 40 horas mantiene su completa aplicación hasta 2030.
Redistribución del tiempo: ¿Cómo se ven los nuevos horarios en la práctica?
La transición hacia la jornada de 40 horas semanales exige dejar atrás la vieja premisa de que "calentar la silla" es sinónimo de productividad. No se trata simplemente de trabajar menos horas en el reloj, sino de rediseñar inteligentemente nuestra operación para proteger el bienestar del talento humano sin que el rendimiento de la empresa pise el freno. Para los líderes de Recursos Humanos, el verdadero desafío —y la gran oportunidad— radica en aterrizar la ley a la realidad del día a día.
En la práctica, esto implica poner sobre la mesa esquemas de trabajo que respondan tanto a los objetivos del negocio como a la calidad de vida de los colaboradores:
- El modelo tradicional ajustado (5x8): La opción más directa para muchas organizaciones será establecer una semana de cinco días con jornadas de ocho horas, garantizando así los dos días de descanso que exige el espíritu de la reforma para asegurar la desconexión.
- Jornadas comprimidas (4x10): Para áreas creativas, administrativas o enfocadas en el cumplimiento de metas, la reducción abre la puerta a esquemas más audaces. Concentrar las 40 horas en cuatro días laborables puede ser el incentivo definitivo para impulsar la concentración y la lealtad del equipo.
¿Qué pasa con los turnos atípicos en industrias 24/7?
La reducción de la jornada laboral en México representa un reto particular para las industrias que operan de forma continua, como manufactura, salud, logística, transporte, seguridad y retail. A diferencia de los trabajos de oficina, donde los ajustes pueden ser más directos, estos sectores dependen de turnos nocturnos, mixtos o esquemas especiales como 12x24, 24x48 o 4x4 para mantener la operación activa.
El desafío está en adaptar estos modelos a los nuevos límites de jornada y horas extra sin generar vacíos de cobertura ni riesgos de incumplimiento. Por ejemplo, las horas extra también tendrán una implementación gradual: se mantendrán en nueve horas semanales en 2026 y 2027, subirán a 10 en 2028, a 11 en 2029 y llegarán a un límite de 12 horas semanales en 2030. Estas horas se pagarán al doble del salario correspondiente a la jornada ordinaria, mientras que las horas que excedan ese límite deberán pagarse al triple.
Por ello, las organizaciones con operación 24/7 deberán anticiparse con auditorías preventivas, asesoría laboral especializada y una planeación gradual de contrataciones. La meta no solo será cumplir con la jornada laboral de 40 horas, sino sostener la continuidad operativa sin sobrecargar a las plantillas ni precarizar las condiciones de trabajo.
¿Estímulos fiscales para PyMES?
Sin duda, estos cambios implican un reto financiero para las empresas, especialmente para las PyMES, la cuales podrían necesitar contratar más personal, reorganizar turnos o cubrir costos adicionales de seguridad social. Para amortiguar este impacto, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), junto con autoridades fiscales y de seguridad social, prepara un plan de estímulos dirigido a mipymes.
Dicho plan busca acompañar la transición hacia la nueva jornada laboral y, al mismo tiempo, impulsar la formalización del empleo. Aunque los detalles aún no han sido anunciados oficialmente, la propuesta contempla apoyos que ayuden a las empresas a enfrentar el aumento de costos laborales sin frenar su operación ni trasladar toda la carga a sus plantillas actuales.
Algunas dudas que aún hay por parte de las empresas y que se busca abordar en los siguientes meses:
- Cómo funcionará el registro de jornada: Se prevé la implementación de un registro electrónico, pero no se ha detallado qué información deberá incluir ni cómo se aplicará en modelos híbridos o de trabajo remoto, donde el control del tiempo es más complejo.
- Cómo se controlará la asistencia: No hay claridad sobre cómo se medirá la asistencia de los trabajadores, especialmente en esquemas flexibles o con horarios variables. Esto plantea retos para las empresas en términos de seguimiento y cumplimiento.
- Qué reglas específicas habrá por industria: Se espera que haya criterios diferenciados por sector, ya que no todas las industrias pueden adoptar el mismo modelo de jornada. Sin embargo, todavía no se han definido estas reglas específicas.
- Qué lineamientos emitirá la STPS: Existe incertidumbre sobre el papel de la Secretaría del Trabajo en la implementación de la reforma, incluyendo qué guías proporcionará y cómo se llevará a cabo la supervisión del cumplimiento por parte de las empresas.
Incremento y fortalecimiento de prestaciones laborales
El fortalecimiento de las prestaciones laborales cobra especial relevancia en 2026 como complemento a la reducción de la jornada. Entre las propuestas con mayor visibilidad se encuentra el aumento del aguinaldo, que podría pasar del mínimo actual de 15 días a esquemas progresivos que alcancen hasta 30 días, especialmente para personas con mayor antigüedad en el empleo.
En materia de prima vacacional, también se discute un incremento significativo. Actualmente establecida en 25%, diversas iniciativas plantean elevarla hasta 50% del salario correspondiente a los días de vacaciones, con el objetivo de fortalecer el descanso efectivo y la recuperación física y mental.
A estos cambios se suman propuestas para ampliar permisos con goce de sueldo, como:
- Permiso por duelo de hasta cinco días.
- Extensión de licencias de maternidad y paternidad, con un enfoque de corresponsabilidad en los cuidados.
- Permisos vinculados a salud mental y bienestar emocional.
En conjunto, estas medidas buscan mejorar la seguridad económica, reducir el estrés financiero y fortalecer la calidad de vida de las personas trabajadoras y sus familias.
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Nuevos días de asueto
Dentro del paquete de iniciativas en discusión para 2026, destaca la propuesta de ampliar el número de días de descanso obligatorio establecidos en la Ley Federal del Trabajo. Entre los días de asueto que se han propuesto incorporar se encuentran:
- 24 de febrero, día de la bandera.
- 8 de marzo, día internacional de la mujer.
- Jueves y viernes de semana santa.
- 5 de mayo, por el aniversario de la batalla de Puebla.
- 10 de mayo, día de las madres.
- 15 de mayo, día del maestro.
- 30 de junio, día de la dignidad de los pueblos originarios.
- 1 y 2 de noviembre, con motivo del día de muertos.
- 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe
- Incorporación de algunos descansos conmemorativos trasladados a lunes, para favorecer fines de semana largos.
Normativas enfocadas en salud y bienestar laboral
La salud mental y el bienestar laboral se han convertido en pilares centrales de la agenda para el 2026. La experiencia post-pandemia dejó claro que el desempeño sostenible está estrechamente vinculado con entornos de trabajo saludables. En este contexto, se prevé que durante 2026 continúen avanzando iniciativas orientadas a promover programas de apoyo psicológico, prevención del burnout, evaluaciones periódicas del clima de trabajo y mayor cuidado del bienestar emocional en las organizaciones.
Consolidación de la Ley Silla
La Ley Silla, vigente desde 2025, se consolida en 2026 como uno de los referentes más claros del enfoque preventivo en salud y bienestar laboral. Esta reforma a la Ley Federal del Trabajo busca reducir los riesgos asociados a la bipedestación prolongada —es decir, realizar actividades de pie durante largos periodos— y mejorar la salud física de las personas trabajadoras, particularmente en sectores como comercio y servicios, aunque su aplicación es obligatoria para todas las industrias.
Tras su entrada en vigor, la Ley Silla estableció dos etapas de cumplimiento. Desde junio de 2025 es exigible el derecho al descanso en un asiento con respaldo durante la jornada laboral, lo que implica la obligación de permitir pausas para el reposo físico. No obstante, la reforma también otorgó un plazo adicional de 180 días para que las empresas adecuaran su normativa interna a las nuevas disposiciones.

La segunda etapa entró en vigor en diciembre de 2025, fecha a partir de la cual será obligatorio que los centros de trabajo cuenten con reglamentos internos actualizados que definan aspectos como la cantidad de pausas, su duración y las condiciones específicas del descanso, con base en el análisis de riesgos de cada puesto. A partir de este momento, la autoridad laboral podrá exigir no solo la existencia de asientos, sino también la formalización de las reglas que regulan su uso.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ha subrayado que la Ley Silla aplica a todas las empresas, sin importar su giro. La llamada “naturaleza de las actividades” no deja la decisión a criterio del empleador, sino que únicamente determina el lugar más adecuado para ubicar los asientos. De acuerdo con los lineamientos oficiales, existen tres escenarios posibles: que el asiento se encuentre en el punto donde labora la persona (cuando la actividad puede realizarse sentada), en un lugar cercano al sitio de trabajo o en un espacio específico destinado para el descanso.
Para apoyar la implementación, la STPS emitió disposiciones complementarias que incluyen un cuestionario oficial de identificación de riesgos. Este diagnóstico permite definir la frecuencia y duración de las pausas, el tipo de asiento requerido y la cantidad necesaria, integrando la Ley Silla a una lógica más amplia de prevención de riesgos laborales, ergonomía y bienestar físico, con impactos directos en la productividad y la calidad de vida.
Actualización: Las empresas deben proporcionar asientos con respaldo (no “bancos” ni “bancas” sin respaldo) para que las personas que laboran de pie puedan descansar durante la jornada, y que el tipo de asiento depende de una evaluación individual de riesgo asociada a la bipedestación (cuánto tiempo y de qué forma se permanece de pie: estática, dinámica o prolongada).
Con base en esa clasificación, el centro de trabajo puede optar por distintos apoyos, como banco alto tipo perchero, silla alta con respaldo medio, silla ergonómica ajustable o reposapiés, y se describen características clave que deben considerarse (por ejemplo, respaldo, ajustes de altura, soporte lumbar, estabilidad, entre otras), además de que los asientos deben colocarse en el lugar de trabajo o en un área cercana; también se recuerda que el Reglamento Interior de Trabajo debe contemplar las pausas y la disposición de los asientos y que la STPS incorporará la verificación del cumplimiento en su Plan Anual de Inspección 2026.
Reforma a la transparencia salarial
En México se busca que por ley, las empresas compartan a sus trabajadores información sobre tabuladores y elementos que influyen en sus remuneraciones. A marzo de este año, la iniciativa ya está siendo revisada por la cámara de diputados y ha sido avalada por la Comisión de Trabajo y Previsión Social en el senado.
De ser aprobada, las personas tendrán el derecho a pedir abiertamente a sus empresas que hagan públicas sus estructuras y criterios con la que están están fijando remuneraciones. Igualmente las empresas tendrían que empezar a publicar vacantes con sueldo y prestaciones visibles desde el inicio. Además, no se podrá modificar este sueldo (y condiciones) después de la contratación.
Aunque cada vez hay más consciencia sobre este tema, algunos reportes indican que solamente una de cada 10 empresas se sienten preparadas para generar políticas de transparencia salarial.
Actualizaciones mayo 2026: Los cambios a la Ley Federal del Trabajo ya han sido aprobados por la Comisión de Trabajo y Previsión Social en la Cámara de Diputados. Está pendiente su votación en pleno.
Inspecciones enfocadas en brecha salarial
Esta reforma laboral, la cual ya fue aprobada en el Senado, plantea fortalecer la inspección laboral en las empresas con el fin de cerrar la brecha salarial de género. El dictamen modifica la Ley Federal del Trabajo para establecer como competencia/obligación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) (y también de autoridades laborales estatales y federales) la realización de inspecciones en centros de trabajo enfocadas específicamente en verificar el cumplimiento de la igualdad salarial, bajo el principio de que a trabajo de igual valor debe corresponder salario igual.
El objetivo es que la igualdad salarial sea un “derecho fundamental” supervisado por el Estado con mecanismos de vigilancia y, en general, con mayor claridad sobre las atribuciones de la autoridad para revisar posibles prácticas discriminatorias; en el contexto del debate se citan datos sobre la magnitud de la brecha (por ejemplo, referencias a estimaciones del Banco Mundial sobre diferencias salariales promedio entre mujeres y hombres).
En la parte operativa, el dictamen subraya que estas inspecciones son preventivas y correctivas: permitirían identificar casos de discriminación salarial y, si se detectan irregularidades, la autoridad podría requerir a las empresas para que rectifiquen la situación y adopten medidas que garanticen la igualdad salarial, además de reforzar la transparencia en políticas de remuneración. La propuesta también se presenta como una armonización con estándares y compromisos internacionales (por ejemplo, el Convenio 100 de la OIT, la CEDAW y el ODS 5 de la ONU). Tras su aprobación unánime en el Senado, el dictamen fue remitido a la Cámara de Diputados; de aprobarse y publicarse en el DOF, entraría en vigor al día siguiente y las autoridades tendrían 30 días hábiles para ajustar sus programas de inspección a los nuevos lineamientos.
Actualizaciones junio 2026: la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que adiciona el artículo 86 de la LFT para facultar a las autoridades laborales a inspeccionar los centros de trabajo y comprobar que mujeres y hombres reciban el mismo salario por funciones equivalentes. Al tratarse de una minuta ya avalada por el Senado en noviembre de 2025, su aprobación en el Pleno de la Cámara de Diputados podría darse sin modificaciones adicionales, lo que acercaría la reforma a su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Regulación de modalidades híbridas y teletrabajo
Losmodelos híbridos y el teletrabajo siguen consolidándose como parte estructural del mercado laboral. En 2026, se espera que continúen los ajustes normativos orientados a regular la desconexión digital, la compensación de gastos y el uso ético de herramientas de monitoreo. La actualización de disposiciones como la NOM-037 busca garantizar que el trabajo remoto no derive en sobrecarga, aislamiento o afectaciones a la salud mental.
Estas regulaciones refuerzan la importancia de políticas claras que protejan el tiempo de descanso y fomenten un uso responsable de la tecnología, elementos clave para el balance vida-trabajo.
Estas normativas se han enfocado en:
- Equipamiento básico: sillas ergonómicas, monitores de calidad, instalación de luminosidad adecuada y herramientas cada vez más sofisticadas para videollamadas.
- Compensaciones de remotidad: un porcentaje fijo mensual para cubrir gastos de electricidad y costos de servicios de internet y comunicación fija o móvil.
- Protocolos de desconexión: políticas drásticas que prohíban la exigencia de respuesta fuera del horario laboral, evitando la sobrecarga y el burnout.
Actualización sobre la desconexión digital
A abril del 2026, la Cámara de Diputados ya aprobó la iniciativa para promover la desconexión digital en los lugares de trabajo. La idea es que las personas que trabajan no tengan que (por derecho) responder o participar en ningún tipo de comunicación con sus empresas al final de su jornada, en días festivos, vacaciones, permisos aprobados o licencias. Esta iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) busca garantizar una desconexión real especialmente en contextos de teletrabajo e híbridos, al reconocer que muchas atienden mensajes, correos y llamadas fuera de horario.
La propuesta va alineada al derecho al descanso y a la vida privada, al mismo tiempo que busca frenar la hiperconectividad y reducir riesgos psicosociales, estableciendo obligaciones claras para los empleadores y delimitando que fuera del horario laboral no se atiendan comunicaciones ni tareas sin que ello afecte la relación de trabajo.
La iniciativa surge en paralelo a la discusión sobre la reducción de la jornada laboral y responde a estudios que muestran que un alto porcentaje de trabajadores revisa asuntos laborales fuera de su horario. Los promotores señalan que la regulación actual quedó insuficiente, ya que la desconexión digital sólo está contemplada parcialmente para el teletrabajo, por lo que se busca incorporarla de forma expresa en la LFT con límites y mecanismos de protección concretos para salvaguardar la salud mental y el equilibrio entre vida personal y laboral.
Una forma de reconocer el "trabajo invisible"
Una nueva iniciativa en la Cámara de Diputados propone reformar la Ley Federal del Trabajo para que las actividades realizadas fuera del horario laboral mediante celulares, correos electrónicos, chats o plataformas digitales sean consideradas tiempo efectivo de trabajo. El objetivo es que, cuando una persona trabajadora permanezca disponible para su empleador después de su jornada, ese tiempo sea reconocido y remunerado conforme a la ley.
La propuesta plantea agregar un segundo párrafo al artículo 64 de la LFT para establecer que el tiempo en el que una persona presta servicios fuera de su jornada, mediante tecnologías de la información y comunicación, también compute como parte de la jornada laboral. De aprobarse, la reforma entraría en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Otras reformas pendientes para este año
Además de los cambios laborales ya vigentes o en proceso de implementación de cara al 2026, en 2025 se presentó una amplia agenda de iniciativas legislativas que buscan modernizar la Ley Federal del Trabajo.
Entre los proyectos más visibles estuvo la llamada Ley Vaso de Agua, que propone reconocer como obligación de los empleadores el suministro de agua potable durante la jornada laboral para toda la fuerza laboral, tanto del sector privado como del público.
Otras propuestas buscan la incorporación de permisos para el cuidado de mascotas, que permitirían hasta dos días para atender situaciones urgentes con animales de compañía. También se propuso la donación de días de vacaciones entre colegas para apoyar licencias por cuidado familiar, así como diversos permisos por luto ante el fallecimiento de familiares directos, y otras figuras como licencias matrimoniales o permisos por eventos escolares, todos ellos pendientes de debate legislativo y votación en el Congreso.
| Reforma | ¿De qué trata? | Estatus |
|---|---|---|
| Permisos para realizarse exámenes médicos | Otorgaría permisos con goce de sueldo para exámenes médicos preventivos. | En discusión, sin aprobación. |
| Permiso por salud mental | Propone hasta 7 días remunerados al año (en hasta dos periodos) por motivos de salud mental. | En discusión desde 2025, impulsada por la Cámara de Diputados; aún no aprobada. |
| Donación de días de vacaciones entre colegas | Permitiría a los trabajadores ceder días de vacaciones a compañeros para apoyar licencias por cuidado familiar. | Propuesta pendiente de votación en el Congreso. |
| Más permisos por paternidad | Ampliaría el permiso de paternidad, hoy de cinco días, con escenarios que van de 10 días hasta 15 días financiados por la seguridad social. | En discusión. Sin aprobar |
| Reconocimiento del impacto económico del burnout y el estrés laboral | Se busca reconocer el efecto que tiene el estrés crónico, la fatiga y los riesgos psicosociales sobre la productividad, el ausentismo y la competitividad del país. | En implementación como parte del Programa Especial para la Productividad y la Competitividad 2025-2030 (PEPC). No es una reforma con votación pendiente, sino un marco de política pública ya vigente. |
| Licencia por duelo | Otorgaría días de descanso con goce de sueldo por el fallecimiento de un familiar directo, derecho que hoy no existe en la LFT. | En discusión desde marzo de 2025 (iniciativa en el Senado). Sin aprobar, tras intentos previos fallidos en 2016, 2019 y 2023. |
| Licencias matrimoniales y permisos por eventos escolares | Añadiría nuevos permisos remunerados vinculados a hitos personales y familiares de las personas trabajadoras. | Pendiente para debate legislativo. |
| Eliminación del "buró laboral" | Prohibiría el uso de bases de datos con información personal sensible de trabajadores despedidos para limitar su acceso a futuros empleos. | Aprobada en el Senado; pendiente de discusión en la Cámara de Diputados. |
| Prevención de la violencia laboral (mobbing, ciberacoso, discriminación) | Ampliaría las conductas reconocidas como violencia laboral en la LFT e incorporaría los compromisos del Convenio 190 de la OIT. | Aprobada por el Senado (mayo 2026); pendiente de votación en el Pleno. La SCJN reforzó en enero de 2026 el criterio de juzgar el acoso laboral con perspectiva de género, lo que respalda esta reforma. |
| Regulación de la inteligencia artificial en el trabajo | Buscaría limitar la sustitución injustificada de empleos por IA, exigir transparencia sobre su uso y crear una indemnización adicional en despidos vinculados a la automatización. | Dos iniciativas presentadas, ambas en análisis aún sin aprobar. |
| Capacitación y empleabilidad | Impulsa la formación continua como estrategia preventiva de bienestar económico y productividad, dentro del Programa Especial para la Productividad y la Competitividad 2025-2030 (PEPC). | En implementación como programa de política pública. No se trata de una reforma legislativa específica pendiente de votación. |
Productividad ligada explícitamente a salud y balance vida-trabajo
El Programa Especial para la Productividad y La Competitividad 2025-2030 (PEPC) indica que México no puede mejorar su competitividad si no atiende problemas como la mala asignación de la fuerza laboral, la precarización del empleo, el deterioro del bienestar físico y mental, y la falta de equilibrio entre la vida personal y el trabajo. En este sentido, el Programa establece que una población trabajadora sana, capacitada y con condiciones laborales dignas es un activo estratégico para el crecimiento económico.
El PEPC también subraya que ignorar la salud laboral incrementa costos a largo plazo, tanto para las empresas como para las finanzas públicas, debido al aumento en incapacidades, enfermedades crónicas y pérdida de productividad. Por el contrario, priorizar la prevención, el descanso y el bienestar permite construir organizaciones más resilientes, innovadoras y competitivas.
Permisos para realizarse exámenes médicos
Otra iniciativa relevante que continúa su curso en 2026 es la relacionada con permisos con goce de sueldo para la realización de exámenes médicos preventivos. Esta propuesta responde a la necesidad de fortalecer la detección temprana de enfermedades y reducir impactos de largo plazo en la salud de la población trabajadora. De aprobarse, representaría un avance significativo hacia una cultura laboral que prioriza la prevención y el autocuidado.
Permiso por salud mental: ¿un nuevo derecho laboral en puerta?
Desde 2025, la Cámara de Diputados de México comenzó a impulsar una iniciativa para reconocer los permisos laborales por salud mental dentro de la LFT, un cambio que refleja la creciente atención hacia el bienestar mental, emocional y psicológico de las personas trabajadoras.
En el primer semestre del año, el tema ha ganado terreno en la agenda legislativa, al grado de que actualmente conviven tres iniciativas distintas que buscan modificar la Ley Federal del Trabajo en esta materia, cada una con un enfoque diferente:
- Permiso remunerado por salud mental (en discusión la Cámara de Diputados): Hasta 7 días con goce de sueldo, continuos o fraccionados, hasta 2 veces al año, con posibilidad de extenderse hasta 180 días con certificado médico. El empleador no podría indagar sobre el diagnóstico.
- Programa Integral para la Promoción y Protección del Derecho Humano a la Salud Mental en el Trabajo (Aprobada en el Senado y en revisión en la Cámara de Diputados): Obligaría a las empresas a dedicar 2 días al año (uno por semestre) a jornadas impartidas por profesionales certificados en psiquiatría para el cuidado de la salud mental del personal. Estas jornadas no podrán usarse como capacitación, adiestramiento empresarial o coaching.
- Capacitación obligatoria en salud mental (En discusión dentro del Senado): Integraría la prevención de ansiedad, depresión, agotamiento e insomnio dentro de la capacitación laboral obligatoria, y ampliaría las funciones de la Comisión Consultiva Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo para incluir la salud mental, no solo la física.
Regulación de la inteligencia artificial en el trabajo
La adopción acelerada de la inteligencia artificial también llegó a la agenda legislativa. En julio de 2026, se ha presentado una iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo que obligaría a los empleadores a informar previamente sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial en el centro de trabajo, evitar reemplazos laborales injustificados por automatización y abstenerse de utilizar herramientas de vigilancia digital que vulneren la dignidad o privacidad de las personas trabajadoras.
La propuesta retoma estimaciones de la OCDE, que calcula que 27% de los empleos en sus países miembros podría verse sustituido por sistemas de IA, y de McKinsey, que ubica entre 40% y 60% las actividades laborales susceptibles de automatización parcial o total.
En paralelo, ha surgido una iniciativa que propone modificar el artículo 50 de la LFT para que, cuando un despido tenga como causa directa la sustitución de funciones por inteligencia artificial, el patrón deba pagar una compensación especial de dos meses de salario integrado, adicionales a la indemnización constitucional de tres meses, es decir, hasta cinco meses de salario en total. La propuesta reconoce que la ley ya prevé un mecanismo para reducciones de personal derivadas de nuevas tecnologías —el artículo 439, que contempla cuatro meses de salario, 20 días por año de servicio y prima de antigüedad—, pero busca nombrar de forma explícita a la inteligencia artificial como causa de despido.
Ninguna de las dos iniciativas ha sido aprobada; ambas se encuentran en la agenda legislativa, por lo que las empresas deben monitorear su avance antes de que se conviertan en obligación.
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Reconocimiento del impacto económico del burnout y el estrés laboral
Uno de los elementos más interesantes del PEPC para tomar en cuenta en 2026 es que reconoce explícitamente que la mala salud laboral no es solo un problema social o individual, sino un problema económico estructural. El documento señala que ignorar los padecimientos asociados a la vida laboral —como el estrés crónico, la fatiga, los trastornos musculoesqueléticos o los riesgos psicosociales— tiene efectos directos y acumulativos sobre la productividad, la competitividad y la sostenibilidad financiera del país.

Desde esta perspectiva, fenómenos como el burnout dejan de interpretarse como fallas personales de adaptación y se entienden como el resultado de modelos de trabajo mal diseñados, caracterizados por jornadas extensas, falta de descanso, presión constante, escasa autonomía y ausencia de políticas preventivas. El PEPC advierte que estos factores incrementan el ausentismo, la rotación, la siniestralidad laboral y el uso intensivo de servicios de salud, lo que se traduce en pérdidas económicas tanto para las empresas como para las finanzas públicas. (Conoce: ¿Por qué renuncian los empleados en México?)
El Programa subraya que los costos de no atender la salud laboral suelen manifestarse de manera diferida, pero sostenida: disminución del rendimiento, caída en la calidad del trabajo, incremento de incapacidades temporales y permanentes, y mayores gastos sanitarios a largo plazo. En este sentido, el burnout y el estrés laboral no solo reducen la productividad individual, sino que erosiona la capacidad innovadora de las organizaciones y debilita el mercado laboral en su conjunto.
Frente a este diagnóstico, el PEPC propone un cambio de enfoque: priorizar la prevención sobre la corrección. Invertir en salud física y mental, descanso adecuado, ergonomía, pausas, organización del trabajo y equilibrio vida-trabajo resulta más eficiente —y menos costoso— que atender las consecuencias de modelos laborales que deterioran a las personas. El documento es claro al señalar que una población trabajadora sana se traduce en mayor productividad, competitividad e innovación.
Este reconocimiento institucional es clave para entender por qué las reformas laborales recientes y las que se proyectan hacia 2026 incorporan con mayor fuerza temas como jornadas más cortas, pausas obligatorias, permisos vinculados a la salud, ergonomía y bienestar integral. Desde la lógica del PEPC, estas medidas no representan una carga para la economía, sino una estrategia para reducir riesgos, contener costos y construir un crecimiento más resiliente.
Eliminación del "buro laboral"
Algunas empresas siguen una práctica conocida como "buró laboral", una especie de "lista negra" de personas que han sido despedidas o han decidido irse. En muchos casos, la idea de esta práctica es que el ex-colaborador no pueda conseguir otro trabajo fácilmente.
El Senado busca que esta práctica sea ilegal con respecto a la LFT. De esta forma las empresas no podrán utilizar sistemas de registro que tengan datos personales y que puedan limitar o condicionar el empleo a una persona.
Actualizaciones mayo 2026: La reforma ya fue aprobada por el Senado. Está pendiente su aprobación en la Cámara de Diputados.
Capacitación y empleabilidad como parte del bienestar integral
El PEPC también amplía de manera significativa la noción tradicional de bienestar laboral al incorporar la capacitación y la empleabilidad como componentes centrales de la salud económica y social de las personas trabajadoras. Desde esta perspectiva, el bienestar integral no se limita a condiciones físicas adecuadas o a esquemas de descanso, sino que incluye la capacidad real de las personas para mantenerse vigentes, productivas y empleables a lo largo de su vida laboral.
El diagnóstico es claro: una parte importante de los problemas de productividad en México está relacionada con la mala asignación de la fuerza laboral, la obsolescencia de habilidades y la falta de acceso a esquemas de formación continua.
Te recomendamos leer: ¿Qué es el bienestar holístico y por qué será clave en 2026?
En este contexto, el PEPC plantea que la capacitación continua es una estrategia preventiva, comparable a la prevención en salud. Contar con oportunidades de actualización, fortalecimiento de habilidades blandas, certificación de competencias y reconversión laboral reduce el riesgo de desempleo, facilita la movilidad interna y externa, y fortalece la estabilidad emocional y financiera de las personas trabajadoras.
Además, el Programa promueve esquemas de formación más flexibles, accesibles e incluyentes, que permitan compatibilizar el aprendizaje con la vida personal y laboral. Esto implica impulsar modelos de educación dual, certificaciones basadas en competencias, reconocimiento de saberes adquiridos en la experiencia laboral y programas de capacitación adaptados a distintos momentos del ciclo de vida profesional. Desde la óptica del bienestar, aprender deja de ser una carga adicional y se convierte en una herramienta de autonomía y desarrollo personal.
Prevención de la violencia laboral
Esta iniciativa de reforma busca actualizar cómo se entiende y se atiende la violencia laboral en los centros de trabajo. Además del hostigamiento y el acoso sexual que ya contempla la ley, el dictamen busca incorporar expresamente nuevas conductas como acoso laboral o mobbing, ciberacoso y discriminación, con el fin de reconocer que la violencia también puede ejercerse por medios digitales y entre personas con o sin relación jerárquica.
También amplía el marco conceptual al definir la violencia laboral como prácticas inaceptables (acciones u omisiones) basadas en abuso de poder que afectan la salud, integridad y desarrollo de la víctima, y la clasifica en cinco tipos: económica, física, patrimonial, psicológica y sexual; además, plantea que estas conductas puedan considerarse causales de despido justificado.
En términos de responsabilidades, el dictamen no se queda en la prevención: propone que los empleadores deban prevenir, atender, sancionar y, de manera relevante, reparar integralmente el daño a la víctima (con medidas que pueden incluir restitución, rehabilitación, compensación, satisfacción y garantías de no repetición). En el proceso legislativo, primero fue aprobado por unanimidad en la Comisión de Trabajo y Previsión Social en septiembre de 2025 y después avanzó con el aval unánime de la Comisión de Estudios Legislativos el 3 de diciembre de 2025, con lo que terminó su trámite en comisiones y quedó listo para votarse en el Pleno del Senado.
El impulso de la reforma se vincula con la necesidad de armonizar la legislación mexicana con el Convenio 190 de la OIT sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo, ratificado por México en 2022.
Actualizaciones febrero 2026: Las recientes reformas en materia de violencia laboral en México buscan alinear la legislación nacional con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y reforzar la Norma Oficial Mexicana NOM-035, que establece cómo identificar, analizar y prevenir riesgos psicosociales en el trabajo. Estas modificaciones abordan la capacitación obligatoria de empleadores y personal para prevenir la violencia laboral, incluidos acoso y discriminación, como parte de compromisos internacionales, y abren un nuevo escenario para mejorar la dignidad del trabajo en el país.
Sin embargo, especialistas advierten que aún existen vacíos importantes en su implementación y que la reforma, aunque es un avance conceptual, no garantiza por sí sola cambios reales en la práctica. Señalan que la NOM-035 necesita actualización y mecanismos más claros de cumplimiento para que realmente contribuya a prevenir la violencia y generar entornos laborales seguros y favorables, ya que solo colocar obligaciones en papel no asegura acciones efectivas.
Actualizaciones mayo 2026: El Senado aprobó modificar la LFT para incluir temas como mobbing), el ciberacoso y la discriminación como formas de violencia dentro de los espacios de trabajo. Falta que el pleno vote.
Más permisos por paternidad
Los permisos por paternidad fueron uno de los temas más discutidos en 2025, con 16 proyectos presentados para ampliar los días de paternidad (actualmente, la Ley únicamente contempla cinco días de permiso). Las iniciativas variaron en alcance. Las más conservadoras plantearon aumentar la prestación a 10 días, mientras que otras buscaron equipararla a 12 semanas, en línea con esquemas más robustos de corresponsabilidad familiar.
Actualizaciónes junio 2026: el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó tres escenarios para ampliar el permiso de paternidad. El segundo de ellos propone una licencia de 15 días laborables con goce de sueldo financiada por la seguridad social —bajo un esquema tripartita entre empleadores, trabajadores y Estado—, lo que triplicaría la duración vigente y acercaría a México al promedio de licencias de paternidad pagadas en los países de la OCDE (2.4 semanas). El costo total estimado de este escenario es de 4,974 millones de pesos al año (0.02% del PIB) y beneficiaría potencialmente a 508,573 padres trabajadores, alrededor del 4% de los hombres registrados ante el IMSS.
Licencia por duelo
A pesar de la fuerte carga simbólica de la muerte en la cultura mexicana, la Ley Federal del Trabajo continúa sin reconocer un derecho a la licencia por duelo. El artículo 132 únicamente contempla permisos por maternidad, paternidad o adopción, sin ninguna disposición para el fallecimiento de un familiar directo, lo que deja esa decisión al criterio de cada empleador o a la política interna de cada empresa.
En los últimos años se han presentado diversas iniciativas para formalizar este derecho. La más reciente, registrada en marzo de 2025, propone adicionar una fracción al artículo 132 para otorgar cinco días hábiles con goce de sueldo por la muerte de un familiar directo. Aunque fue turnada a comisiones, sigue sin aprobarse, tal como ocurrió con intentos anteriores en 2016, 2019 y 2023. Mientras la ley no avance, ofrecer este beneficio de forma voluntaria puede ser un diferenciador de marca empleadora y una forma de anticiparse a una eventual reforma.
¿Los colaboradores conocen estas nuevas reformas laborales?
Aunque las reformas laborales apuntan a transformar profundamente las condiciones de trabajo en México, la mayoría de los empleados aún no están bien informados sobre ellas. Según una encuesta de OCC, el 65% de los colaboradores reconoce tener poco conocimiento sobre las reformas laborales recientes, mientras que un 11% admite no saber nada al respecto, y solo el 24% se considera bien informado.
Este nivel de desinformación no solo revela una brecha de información significativa, sino también un desafío para la implementación efectiva de los cambios. Las principales fuentes donde la mayoría de las personas obtienen información son las redes sociales y los medios tradicionales (33% cada uno), seguidos por sitios especializados (19%) y recomendaciones de conocidos (7%). En contraste, solo el 2% recibe información de sus propios empleadores.
Los colaboradores identifican varias reformas como las de mayor impacto: la reducción de la jornada laboral (59%), el aumento al salario mínimo (46%) y la obligación de un aguinaldo de 30 días (42%). También mencionan cambios como la Ley Silla, la ampliación de días de descanso obligatorio y la regulación del trabajo en plataformas digitales, aunque estos tienen menor reconocimiento.
Sin embargo, el desconocimiento influye en la percepción sobre la capacidad de las empresas para cumplir con estas reformas: 7 de cada 10 trabajadores considera que las compañías están poco o nada preparadas para implementarlas, y solo el 11% piensa que sí están listas.
Este nivel de incertidumbre también se traduce en preocupaciones profundas entre los empleados. Más de la mitad teme que las empresas no cumplan con las nuevas normativas; otros temen que los cambios no les beneficien realmente, que la falta de información genere confusión, o que las pequeñas y medianas empresas no se adapten a tiempo.
Perspectivas de implementación
Procesos de consulta pública y participación de los sectores laborales
Las reformas más significativas requerirán un amplio proceso de consulta con sindicatos, asociaciones empresariales y organismos internacionales. Estas consultas buscan asegurar que las normativas sean equilibradas y factibles de implementar.
Posibles fechas clave para las reformas
Algunas de estas reformas entraron en debate a partir del segundo semestre del año 2025 y se planea que otras entren a discusión a lo largo del 2026 con etapas progresivas hasta 2027. Esto permitirá a las empresas y trabajadores un periodo de transición y ajuste para implementar los cambios de manera gradual.
Recomendaciones para empresas y trabajadores
Resumen de los principales cambios esperados
La reducción de la jornada laboral, el fortalecimiento de los derechos laborales y la regulación del teletrabajo son solo algunos de los primeros cambios que podrían implementarse. La inclusión de políticas y programas de salud, bienestar e igualdad también será una prioridad en la agenda del año 2026.
Acciones recomendadas para prepararse ante los cambios
- Realizar diagnósticos internos: evaluar las áreas que requerirán ajustes según las normativas proyectadas.
- Implementar capacitaciones: preparar al personal para adaptarse a nuevas regulaciones y procesos.
- Actualizar políticas de cumplimiento: asegurar que las áreas de recursos humanos y legales estén alineadas con los nuevos requerimientos.
- Adoptar tecnología: invertir en herramientas que optimicen procesos de recursos humanos y gestionen la información de manera eficiente.
- Fortalecer la comunicación interna: mantener al personal informado sobre los cambios y sus implicaciones.
Conclusión y reflexión final
El entorno laboral en México busca entrar en una etapa de transformación profunda. Más allá de reformas aisladas, el país avanza hacia un nuevo modelo donde el bienestar laboral, el equilibrio vida-trabajo y la productividad sostenible se reconocen como elementos inseparables. Las discusiones y pendientes de 2025, junto con las reformas que comienzan a implementarse, reflejan un cambio de enfoque: trabajar más ya no es sinónimo de producir mejor.
Para las empresas, el reto no se limita al cumplimiento normativo. Adaptarse al nuevo entorno laboral del 2026 implica revisar modelos de trabajo, fortalecer estrategias de bienestar, invertir en el desarrollo continuo de las personas y construir culturas organizacionales más humanas, flexibles y orientadas a resultados. Aquellas organizaciones que comprendan este cambio y actúen de forma anticipada estarán mejor posicionadas para atraer talento, reducir riesgos y sostener su productividad en el largo plazo.
En este contexto, los programas de bienestar laboral se consolidan como una ventaja estratégica. Apostar por entornos de trabajo saludables, equitativos y corresponsables no solo responde a una exigencia legal o social, sino que representa una oportunidad para transformar los desafíos de 2026 en motores de crecimiento, resiliencia y desarrollo sostenible para las personas y las organizaciones.
Wellhub se posiciona como un aliado estratégico para empresas que buscan liderar con una visión de bienestar y desarrollo integral. Con nuestras soluciones personalizadas, podrás transformar estos desafíos en oportunidades, fortaleciendo la cultura organizacional, mejorando la calidad de vida de tu equipo y aumentando la productividad de la empresa.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Por qué 2026 es un año clave para el entorno laboral en México?
Porque marca el inicio de la aplicación de reformas enfocadas en bienestar, balance vida-trabajo y productividad sostenible, que pasan de la discusión a la implementación.
¿Qué reformas laborales quedaron pendientes al cierre de 2025?
Quedaron pendientes iniciativas sobre blindaje de propinas, permisos por luto, exámenes médicos preventivos, programas de primer empleo, reducción de brecha salarial y derechos laborales en el sector artístico.
¿Cuáles son las reformas laborales más importantes que se planean para 2026?
La reducción gradual de la jornada laboral, el fortalecimiento de prestaciones, la regulación del trabajo híbrido, avances en igualdad salarial y un mayor enfoque en salud física y mental.
¿Cómo las nuevas reformas laborales buscan mejorar el bienestar laboral de los colaboradores?
Reduciendo la sobrecarga de trabajo, promoviendo el descanso, mejorando prestaciones y fomentando esquemas más flexibles y preventivos en salud.
¿Cómo pueden estar mejor preparadas las empresas para adaptarse a los cambios laborales para el 2026?
Revisando sus modelos de trabajo, ajustando políticas internas, invirtiendo en capacitación y fortaleciendo programas de bienestar y comunicación interna.
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