Riesgos psicosociales: qué son, causas y cómo prevenirlos
Fecha de la última actualización 28 jul 2026

Un área que acumula errores en tareas rutinarias. Rotación concentrada en los mismos puestos. Ausencias cortas y repetidas que ningún certificado médico explica del todo. Las empresas tienden a leer estas señales como problemas de desempeño individual. La realidad es que pueden ser síntomas de una condición organizacional.
Los riesgos psicosociales llevan décadas documentados. Tienen nombre, mecanismos identificados, modelos teóricos que los explican e instrumentos validados que los miden.
Aun así, la mayoría de las organizaciones los trata como un asunto difuso del bienestar laboral que se resuelve con talleres y que no tocan la raíz de la causa. Por eso, esta guía recorre qué son, cómo se originan, qué consecuencias producen y cómo se miden, para diseñar un plan efectivo.

¿Qué son los riesgos psicosociales?
Los riesgos psicosociales son hechos, situaciones o alteraciones en la salud del trabajador que resultan de la dinámica laboral y que tienen alta probabilidad de causar un daño importante en el aspecto físico, social o mental. La definición proviene de los criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud en 1990.
El estrés laboral, el burnout, el acoso laboral, la inseguridad contractual, el conflicto trabajo-familia y el trabajo emocional son algunos de los ejemplos más comunes de riesgos psicosociales.
¿Qué distingue a un riesgo psicosocial?
Tres elementos separan un riesgo psicosocial de cualquier otra dificultad laboral:
- No es una condición organizacional, es una consecuencia. Un ritmo de trabajo acelerado es una condición. El estrés que produce es un riesgo psicosocial. La distinción determina dónde se interviene.
- Su origen está en la organización del trabajo, no en la fragilidad individual. El daño proviene de cómo están diseñadas las tareas, las jornadas, las cargas y las relaciones jerárquicas.
- Daña de forma habitual, no excepcional. El efecto en cada trabajador puede variar, pero el deterioro no depende de quién esté expuesto. Por ejemplo, un entorno de acoso sostenido produce daño con independencia de la resiliencia individual de quien lo padece.
¿Cómo se mide la gravedad de un riesgo psicosocial?
Todo riesgo psicosocial se califica por la combinación de dos variables:
- Probabilidad de ocurrencia. Con qué frecuencia se presenta la exposición.
- Gravedad de las consecuencias. Qué magnitud de daño produce cuando ocurre.
La combinación de ambas ubica cada riesgo en un rango que va de trivial a grave e intolerable. Una exposición de baja probabilidad y consecuencia leve corresponde a mejora continua. Una de alta probabilidad y consecuencia grave corresponde a salud ocupacional, con implicaciones legales asociadas.
Factores psicosociales, factores de riesgo y riesgos: cuál es la diferencia
Es común pensar que estos tres términos son iguales, pero en realidad describen momentos distintos de un mismo proceso, y confundirlos lleva a intervenir en el lugar equivocado.
| Término | ¿Qué es? | Ejemplos | Qué pasa con el trabajador |
|---|---|---|---|
| Factores psicosociales | Cómo está organizado el trabajo. Existe en toda empresa y no es bueno ni malo por sí mismo. | Cuánto trabajo hay, cómo dirige el jefe, a qué ritmo se trabaja, cuánta libertad hay para decidir, cómo son las relaciones con los compañeros, cuántas horas dura la jornada. | Puede responder bien, mal o adaptarse, según cómo estén planteadas esas condiciones. |
| Factores de riesgo psicosocial | Esas mismas condiciones cuando se salen de proporción y empiezan a exigir más de lo que la persona puede sostener. | Más trabajo del que cabe en la jornada, un jefe que grita o descalifica, un ritmo que no permite parar, órdenes que no se pueden discutir, trabajar sin apoyo de nadie, jornadas que se extienden todos los días. | Empieza a acumular tensión: le cuesta desconectar, comete errores que antes no cometía, duerme mal. |
| Riesgos psicosociales | El daño ya instalado en la salud de la persona. | Estrés laboral, burnout, acoso laboral, miedo constante a perder el empleo, choque entre trabajo y vida personal, desgaste por tener que fingir emociones frente a clientes. | Presenta afectaciones reales en su salud física o mental, y la empresa lo resiente en ausentismo, rotación y rendimiento. |
Ejemplos de riesgos psicosociales
Los riesgos psicosociales que siguen son los más documentados en la literatura y los que con mayor frecuencia aparecen en los diagnósticos organizacionales. No son categorías cerradas: rara vez se presentan solos y con frecuencia uno alimenta al siguiente. El estrés sostenido puede derivar en burnout. Un entorno de acoso produce estrés antes de configurarse como acoso. La inseguridad sobre el empleo intensifica el efecto de cualquiera de los demás. Cada uno se describe aquí por separado para poder identificarlo, con la advertencia de que en la práctica suelen llegar en conjunto.
Estrés laboral
El estrés laboral es el riesgo psicosocial más importante y funciona como la respuesta general del organismo ante todo lo demás. Casi todos los otros riesgos pasan por él.
Lo que lo caracteriza es un estado de activación alta y sostenida, acompañado de una sensación frecuente: la de no poder con la situación.
| Dónde se manifiesta | Cómo se ve |
|---|---|
| Emociones | Ansiedad, irritabilidad, desánimo |
| Pensamiento | Cuesta concentrarse, se cometen errores en tareas habituales, decidir se vuelve difícil |
| Cuerpo | Problemas de sueño, tensión muscular, molestias digestivas, afectaciones cardiovasculares |
| Conducta | Consumo de sustancias, aislamiento, comportamientos que perjudican el trabajo |
Burnout o desgaste profesional
Es el agotamiento que aparece cuando el trabajo exige, durante mucho tiempo, más de lo que la persona tiene con qué responder. No es cansancio normal: es burnout laboral que no se repone con un fin de semana de descanso ni con vacaciones.
Aparece con más frecuencia en trabajos con alta carga emocional y trato constante con personas: salud, educación, atención a clientes, servicios sociales.
Un diagnóstico psicosocial general no lo detecta. Para eso hacen falta instrumentos diseñados específicamente para medirlo.
Acoso laboral o mobbing
Son acciones de hostigamiento sistemático y persistente que dañan la estabilidad emocional, la dignidad o la integridad de una persona. Sus formas más comunes incluyen descrédito, insultos, humillaciones, hacer sentir a alguien poco valioso, dejarlo fuera de las decisiones, ignorarlo, compararlo de forma destructiva, rechazarlo, impedirle decidir sobre su propio trabajo y amenazarlo.
El desenlace típico combina tres efectos: depresión, aislamiento y pérdida de autoestima.
Dos rasgos lo separan de un conflicto laboral común: que sea sistemático y que sea persistente. Una discusión fuerte y aislada, por desagradable que resulte, no es acoso.
Hostigamiento
Es el abuso que ocurre cuando alguien con autoridad real sobre otra persona la usa para presionarla o maltratarla, sea con palabras, físicamente o de ambas formas. La diferencia con el acoso está en la estructura: el hostigamiento requiere que exista una relación de jefe a subordinado.
Malos tratos
Insultos, burlas, humillaciones o ridiculizaciones que ocurren de forma repetida, es decir, más de una vez o en distintas ocasiones.
Es la forma más frecuente de violencia laboral y también la más normalizada. Suele confundirse con el estilo informal de la casa: "así nos hablamos aquí", "es su forma de ser". La repetición es lo que la convierte en un riesgo.
Inseguridad contractual
La incertidumbre sostenida sobre si el empleo va a continuar funciona como riesgo psicosocial por sí sola. No hace falta que la persona pierda el trabajo: basta con que viva anticipándolo durante meses. La rotación constante alrededor amplifica el efecto.
Un fenómeno relacionado es el síndrome del superviviente: el desgaste de quienes se quedan en la empresa después de un recorte de personal.
Conflicto trabajo-familia
Aparece cuando las responsabilidades del trabajo y las de la vida personal chocan de forma sostenida. Va en dos direcciones.
- Del trabajo hacia la vida personal. Atender pendientes laborales en tiempo familiar, o trabajar fuera del horario de forma habitual.
- De la vida personal hacia el trabajo. Responsabilidades familiares que terminan interfiriendo en el desempeño.
En los instrumentos europeos aparece como doble presencia, un término que captura mejor la idea de estar en dos lugares a la vez.
Trabajo emocional
Es la exigencia de mostrar emociones distintas a las que se sienten, como parte del trabajo. Atender clientes molestos manteniendo la sonrisa. Tratar con personas enfermas o en situación difícil sin quebrarse. Sostener el trato amable frente a alguien que agrede.
Es el riesgo más desigual entre puestos: los de atención al público lo concentran, y las evaluaciones generales tienden a subestimarlo.
Una precisión sobre el acoso sexual
La literatura especializada lo incluye entre los principales riesgos psicosociales. La normativa mexicana en materia de factores de riesgo psicosocial lo deja expresamente fuera de su alcance y lo remite a otros marcos legales, entre ellos la Ley Federal del Trabajo y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
Las condiciones que originan los riesgos psicosociales
Ninguno de los riesgos anteriores aparece de la nada. Todos provienen de siete conjuntos de condiciones que se pueden identificar y corregir.
| Condición | Cómo genera riesgo |
|---|---|
| El entorno físico de trabajo | Lugares peligrosos, inseguros o insalubres que obligan a un esfuerzo extra de adaptación todos los días |
| Las cargas de trabajo | Exigencias por encima de lo que la persona puede sostener: demasiado volumen, demasiada concentración, demasiado desgaste emocional, demasiada responsabilidad, ritmos que no dan tregua, órdenes que se contradicen |
| La falta de control sobre el propio trabajo | La persona no puede decidir nada sobre cómo hace su tarea, ni opinar sobre los cambios que la afectan, ni desarrollar lo que sabe |
| Las jornadas y los turnos | Jornadas que se estiran, turnos que rotan sin descanso suficiente, trabajo nocturno sin pausas establecidas |
| La invasión entre trabajo y vida personal | El trabajo entra en el tiempo familiar y las responsabilidades familiares entran en el tiempo de trabajo, de forma constante |
| El liderazgo negativo | Jefes que descalifican o imponen, funciones que nadie explica con claridad, trabajo que nunca se reconoce ni se comenta |
| Las relaciones negativas | No se puede recurrir a los compañeros para resolver un problema, el trabajo en equipo no funciona, no hay a quién pedir apoyo |
Un dato que ordena cualquier intervención: cinco de las siete condiciones son de diseño organizacional, no de conducta individual. Se corrigen cambiando procesos, jornadas y formas de decidir, no capacitando a la gente en manejo del estrés.
Un matiz sobre la falta de control
Este factor tiene una precisión que suele omitirse. La falta de control genera riesgo solo donde el trabajo efectivamente requiere tomar decisiones y donde la persona tiene el conocimiento y la experiencia para hacerlo.
Un puesto que requiere de varios procedimientos no genera riesgo por tener poca autonomía: esa es justamente su forma correcta de estar diseñado.
¿Qué consecuencias tienen?
Los riesgos psicosociales afectan en cuatro ámbitos que avanzan de dentro hacia afuera: empiezan en la salud de quien está expuesto y terminan en los estados financieros de la empresa.
En la salud de la persona
Es el primer ámbito afectado y el menos visible desde fuera.
- Salud mental. Ansiedad sostenida, desánimo, irritabilidad, sensación permanente de no dar abasto. Al principio la persona lo atribuye a una mala racha. Cuando la exposición se prolonga, deja de haber racha: se vuelve el estado normal.
- Salud física. El estrés sostenido no es solo una sensación. Altera el sueño, la presión arterial, la digestión y las defensas. Con el tiempo, esa alteración deja de ser una molestia y se convierte en enfermedad. Es la ruta que Cox y Griffiths (1996) describieron: el trabajo afecta el cuerpo a través de la respuesta biológica que activa.
- Malestares con origen emocional. Dolores de cabeza recurrentes, problemas digestivos, contracturas, dolor de espalda. Molestias reales, que se sienten y que a veces no encuentran explicación en los estudios médicos, porque su origen no está en el cuerpo sino en lo que el cuerpo está sosteniendo.
- Consumo de sustancias. Alcohol o medicamentos usados para poder dormir, para aguantar el día o para desconectar al terminarlo. Aparece como estrategia de manejo y termina siendo un problema adicional.
- Un rasgo común a los cuatro: la persona rara vez conecta lo que le pasa con su trabajo. Lo vive como un asunto suyo, personal, y esa lectura retrasa cualquier intervención.
En la relación con la empresa
Antes de que la salud se deteriore de forma visible, cambia el vínculo con el trabajo.
- Cae la satisfacción laboral. Lo que antes resultaba interesante se vuelve indiferente. La persona hace lo que le toca y nada más.
- Se pierde el compromiso. Deja de involucrarse en lo que excede su descripción de puesto. No propone, no corrige lo que ve mal, no se hace cargo de lo que no le corresponde estrictamente. Desde fuera parece falta de actitud. Suele ser desgaste.
- Aparecen conductas que perjudican al equipo. Descuido en tareas que antes se hacían con atención, incumplimiento de acuerdos, retrasos, conflictos que antes se resolvían solos. La literatura las llama conductas contraproducentes, y en la práctica se leen como problemas de disciplina.
Este es el punto donde el diagnóstico se tuerce con más frecuencia. Un jefe observa desinterés y responde con supervisión más estrecha, que reduce todavía más el margen de decisión de la persona. La medida agrava exactamente la condición que originó el problema.
En el cumplimiento del trabajo
Aquí las consecuencias empiezan a dejar rastro medible.
- Ausentismo. Ausencias cortas y repetidas, con frecuencia justificadas, que en conjunto dibujan un patrón. Un día suelto no dice nada; tres lunes en dos meses en la misma área, sí.
- Presentismo. La persona está en su puesto pero no rinde. Cumple el horario y produce una fracción de lo que producía. Es más costoso que el ausentismo y mucho más difícil de detectar, porque en los registros de asistencia aparece como normalidad.
- Rotación. Renuncias que suelen atribuirse a una mejor oferta. Cuando se concentran en una misma área o bajo un mismo mando, la mejor oferta explica el momento de la salida, no la decisión de salir.
- Incapacidad laboral. Es la etapa en que el daño ya está documentado médicamente. Para entonces la exposición lleva mucho tiempo operando.
En los costos económicos
El último ámbito es el que llega a la dirección, y llega convertido en cifras que rara vez se atribuyen a su causa real.
- Accidentes de trabajo. El cansancio sostenido y la dificultad de concentración aumentan el error. En puestos operativos, el error tiene consecuencias físicas inmediatas.
- Pérdida de materiales. Errores en procesos, producto que se desecha, trabajo que se rehace.
- Bajo rendimiento y menor productividad. Es la suma de todo lo anterior. Se registra como un problema de desempeño del área, no como una consecuencia de cómo está organizado el trabajo en esa área.
- Costos de reemplazo. Cada salida implica reclutamiento, selección, capacitación y un periodo de curva de aprendizaje. Cuando la rotación se concentra donde la exposición es alta, el gasto se repite sobre el mismo puesto.
¿Cómo se conectan los cuatro ámbitos?
Los cuatro no ocurren en paralelo. Ocurren en orden, y cada etapa alimenta la siguiente.
La exposición empieza afectando la salud de la persona. El deterioro cambia su relación con el trabajo. Ese cambio se traduce en ausencias, presentismo y renuncias. Y esos movimientos terminan produciendo costos. Entre el primer eslabón y el último pueden pasar meses.
El problema práctico es que la información viaja en sentido inverso. La dirección se entera primero de los costos, que es el eslabón más lejano a la causa. Para cuando el dato llega, la explicación más disponible ya se instaló: un área que no rinde, un equipo con problemas de actitud, un mercado laboral difícil.
¿Por qué esto se detecta tarde?
Hay tres razones que lo explican:
Cada eslabón tiene una explicación alternativa a la mano. Las ausencias se atribuyen a la persona. Las renuncias, a la competencia. El bajo rendimiento, a la falta de compromiso. Todas son explicaciones posibles, y ninguna obliga a revisar cómo está organizado el trabajo.
Los indicadores "viven" en áreas distintas. Las incapacidades las lleva un área, la rotación otra, los accidentes otra más. Sin alguien que los cruce por área o por jefe, el patrón no aparece.
La persona afectada no lo reporta. Vive el desgaste como un asunto propio, no como consecuencia de una condición del trabajo. Y cuando lo identifica, con frecuencia calcula que reportarlo tiene más costo que aguantarlo.
Lo que esto significa en la práctica
Todos los indicadores organizacionales de la lista ya existen en la empresa. Ausentismo, rotación, incapacidades y accidentes se registran de forma rutinaria en cualquier organización con un área de personal.
El problema no es la falta de datos. Es que se leen de forma aislada, cada uno como un asunto administrativo separado, y nadie los cruza con la pregunta que los ordenaría: ¿se concentran en las mismas áreas, bajo los mismos mandos o en los mismos puestos?
Cuando la respuesta es sí, los números dejaron de ser un problema de personal y pasaron a ser un síntoma organizacional.
¿Cómo medir el impacto de los riesgos psicosociales?
Medir un riesgo psicosocial tiene una dificultad que otros riesgos laborales no tienen. El ruido se mide con un decibelímetro y la exposición a una sustancia con una muestra de aire. Pero cómo medir algo "intangible."
En este caso lo que se mide es cómo un grupo de personas vive sus condiciones de trabajo. Eso obliga a preguntarles, y preguntar bien tiene reglas.
Todos los instrumentos serios son autoadministrados. La razón está en que, entre la condición de trabajo y el daño, está la forma en que la persona vive esa condición.
Una auditoría externa puede contar horas trabajadas, tareas asignadas y turnos rotados, pero no puede saber si esa carga se experimenta como manejable o como asfixiante. Y es esa experiencia la que dispara la respuesta del cuerpo. Un observador externo mediría el dato equivocado con mucha precisión.
De ahí se desprende la condición que sostiene todo el proceso: si las respuestas no son sinceras, el resultado no sirve para nada. Y las respuestas dejan de ser sinceras en cuanto la persona sospecha que puede identificarse quién dijo qué.
Las condiciones que hacen válida una medición
Cuatro elementos determinan si la información es útil:
- Confidencialidad real y percibida. No basta con que el proceso sea anónimo: la persona tiene que creerlo. Si el cuestionario se responde en una computadora compartida, si lo entrega directamente al jefe, o si se piden tantos datos de clasificación que el grupo resultante es de tres personas, el anonimato existe en el papel y no en la práctica.
- Explicación previa. La persona necesita saber para qué se aplica, qué se va a hacer con los resultados y qué no se va a hacer. Sin ese encuadre, la interpretación natural es defensiva: mucha gente asume que se trata de una evaluación de desempeño encubierta y responde en consecuencia.
- Cobertura suficiente. Si responde una fracción pequeña, el resultado refleja a quienes decidieron participar, que rara vez son un grupo representativo. Los más expuestos suelen ser también los que menos confían en el proceso.
- Momento adecuado. Aplicar el cuestionario en plena temporada alta, durante una reestructura o justo después de un recorte distorsiona el resultado en una u otra dirección. El dato sigue siendo real, pero mide un momento excepcional y no la condición habitual.
¿Qué hace confiable la medición?
Un cuestionario no es válido porque sus preguntas parezcan razonables. Tiene que demostrarlo con evidencia, y hay tres cosas que se verifican:
- Que mida de forma consistente. Si varias preguntas apuntan al mismo factor, las respuestas deberían moverse juntas. Cuando no lo hacen, el instrumento está mezclando cosas distintas bajo una sola etiqueta.
- Que mida lo que dice medir. Un bloque de preguntas etiquetado como "carga de trabajo" tiene que estar capturando carga de trabajo y no, por ejemplo, insatisfacción general con el jefe.
- Que se haya validado en una población comparable. Este es el punto que más se pasa por alto. Un instrumento que funcionó en Dinamarca no garantiza los mismos resultados en México. No es un asunto de idioma: la forma de redactar una pregunta cambia lo que la gente entiende por ella, y con eso cambia lo que se termina midiendo.
En México, la normativa aplicable establece requisitos técnicos concretos para los instrumentos propios que desarrolle una empresa.
Instrumentos de referencia internacional
| Instrumento | Origen | Estructura | En qué modelo se basa |
|---|---|---|---|
| CoPsoQ | Dinamarca | Versión corta: 44 preguntas, 8 dimensiones. Versión media: 124 preguntas, 28 dimensiones. Versión de investigación: 141 preguntas, 30 dimensiones | Demanda-Control-Apoyo |
| CoPsoQ-istas21 | España, adaptación de Moncada, Llorens, Navarro y Kristensen (2005) | Puntuaciones de 0 a 100 y semáforo de tres colores según nivel de exposición | Demanda-Control-Apoyo |
| FPSICO | Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, España | 86 preguntas, 9 factores | Con valores de referencia para población española |
| DECORE | Universidad Complutense de Madrid | 44 preguntas en 4 factores: recompensas, apoyo, exigencias mentales y control | Demanda-Control-Apoyo y Esfuerzo-Recompensa |
| SUSESO-ISTAS 21 | Superintendencia de Seguridad Social, Chile | Adaptación chilena del CoPsoQ | Demanda-Control-Apoyo |
| Batería de instrumentos | Ministerio de la Protección Social, Colombia | Batería completa de evaluación | Combina varios modelos |
Instrumentos que aplican para el contexto mexicano
La Facultad de Psicología de la UNAM ha desarrollado escalas diseñadas y validadas con trabajadores mexicanos, entre ellas una escala de factores psicosociales de 20 factores, una escala Demanda-Control-Apoyo de 9 factores y una escala Demandas-Recursos de 14 factores.
Que existan instrumentos validados localmente importa ya que un cuestionario que funcionó en otro país no garantiza los mismos resultados aquí. La forma de redactar las preguntas cambia lo que la gente entiende, y por lo tanto lo que se termina midiendo.
Señales de alerta que se pueden observar
Los riesgos psicosociales se manifiestan en indicadores que la organización ya registra, mucho antes de aparecer en un diagnóstico formal.
En los números de operación
- Más ausencias, sobre todo cortas y repetidas
- Más renuncias, concentradas en un área o bajo un mismo jefe
- Gente presente físicamente pero sin rendir (presentismo)
- Más accidentes y más errores en tareas de siempre
- Caída del rendimiento sin que haya cambiado la carga
En la dinámica de los equipos
- Conflictos que se repiten entre las mismas personas
- El trabajo en equipo deja de funcionar
- Aumentan las quejas informales que nunca llegan a un canal formal
- Silencio en juntas donde antes había participación
En la forma de trabajar
- Se normaliza trabajar fuera de horario y en días de descanso
- La carga se concentra siempre en las mismas personas
- Llegan órdenes contradictorias o tareas que nadie entiende para qué sirven
- Los cambios se comunican cuando ya están decididos
Ninguna señal por separado prueba nada. Varias juntas en una misma área sí justifican una evaluación.
¿Qué hacer una vez identificados estos riesgos?
Si tu evaluación arrojó que hay riesgos y problemas derivados de este tipo de riesgos, lo que sigue son realizar acciones para prevenir, reducir y atender el problema.
Acciones para prevenir: cambiar la organización del trabajo
Actúan sobre la causa, y son las únicas que evitan casos nuevos.
Consisten en modificar lo que produjo la exposición: cómo se reparte la carga, cuánto puede decidir un área sobre su propio trabajo, cómo se comunican los cambios, qué reconocimiento existe, hasta dónde llega la jornada, qué tan claras están las funciones.
Es el nivel más lento y el menos visible, porque implica decisiones de estructura y de procesos. También es el único que corta el problema de raíz. Mientras la condición siga ahí, seguirá produciendo desgaste en quien esté expuesto.
Acciones para reducir: trabajar con los equipos
Actúan sobre cómo se relacionan las personas dentro de una condición que ya existe. No eliminan la causa; amortiguan su efecto.
Incluyen manejo de conflictos, comunicación entre jefes y equipos, organización de tiempos y prioridades, y refuerzo del apoyo mutuo dentro del grupo.
Funcionan cuando el problema está en la dinámica: un equipo que no se coordina, un jefe que no comunica, relaciones que se deterioraron. No funcionan cuando el problema es que el área tiene el doble de trabajo del que puede sacar adelante. Ahí solo hacen más llevadera una situación que sigue haciendo daño.
10.3 Acciones para atender: intervención profesional
Actúan sobre el daño ya instalado en una persona. Involucran atención clínica o terapéutica, y corresponden siempre a un médico, psicólogo o psiquiatra.
Son obligatorias cuando hay afectación a la salud, y ninguna de las anteriores las sustituye. Pero conviene tener claro su alcance: atienden a quien ya resultó afectado. No evitan que la siguiente persona en ese mismo puesto resulte afectada también.
Marco normativo aplicable en México
En México, la identificación, análisis y prevención de los factores de riesgo psicosocial se rige por la NOM-035. La norma establece obligaciones distintas según el número de trabajadores del centro de trabajo, define qué instrumentos se pueden usar y fija qué hacer según el nivel de riesgo que arroje la evaluación.

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