Estrés laboral en España 2026: cifras, causas y coste para las empresas
Última actualización 25 ago 2026

Casi dos de cada tres trabajadores españoles terminan la jornada con la sensación de haber aguantado más presión de la que pueden sostener.
Durante décadas, el estrés laboral se ha tratado como el precio inevitable de trabajar. Los datos ya no permiten sostener esa lectura. Los trastornos mentales son la primera causa de baja por duración media en España y han crecido un 111 % en cinco años. Por su parte, el absentismo alcanzó su máximo histórico en 2025. Y detrás de esas cifras hay una fuerza laboral que sufre de estrés y agotamiento constante.
Abordarlo dejó de ser una cuestión de cultura corporativa. Es una obligación legal, un factor de competitividad medible y, para una parte creciente de las plantillas, la razón por la que se quedan o se van.
Esta guía reúne lo que dicen todas las fuentes disponibles: cuántos trabajadores lo sufren, en qué comunidades, por qué causas, cuánto cuesta a las empresas y qué exige la normativa. Incluidas las fuentes que se contradicen entre sí, porque entender por qué no coinciden es la primera condición para medir bien el problema dentro de una organización.
¿Qué es el estrés laboral?
El estrés es un estado de preocupación o tensión mental provocado por una situación difícil.
La Organización Mundial de la Salud subraya que se trata de una respuesta humana natural, la que nos empuja a afrontar los desafíos y las amenazas. Todo el mundo lo experimenta en algún grado. Lo que marca la diferencia sobre el bienestar no es sentirlo, sino cómo se responde a él.
El estrés laboral es esa misma reacción cuando la situación difícil está en el trabajo. Aparece cuando las exigencias del puesto no encajan con las capacidades, las necesidades o las expectativas de la persona, o cuando el esfuerzo no recibe una compensación adecuada. Esa es la definición que maneja la guía de actuación inspectora sobre factores psicosociales del Organismo Estatal de la Inspección de Trabajo, que lo señala junto al acoso como uno de los dos principales daños derivados de los riesgos psicosociales.
La propia OMS cita como situaciones que provocan estrés de forma natural las cargas de trabajo poco realistas, la inseguridad en el empleo y los conflictos con compañeros.
¿Cómo se manifiesta?
El estrés afecta al cuerpo y a la mente a la vez. Cuando aparece, cuesta relajarse y suele venir acompañado de ansiedad e irritabilidad. También dificulta la concentración.
En el aspecto físico, la OMS indica que se pueden presentar dolores de cabeza u otros dolores corporales, molestias digestivas y problemas de sueño. El apetito puede desaparecer o dispararse. El estrés crónico agrava los problemas de salud previos y puede aumentar el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias.
Cuando esos síntomas se vuelven persistentes y empiezan a interferir en el funcionamiento diario, incluido el trabajo, pueden derivar en un problema de salud mental que requiera atención sanitaria. Los más frecuentes son la ansiedad y la depresión.
Tres precisiones antes de entrar en los datos
Una dosis de estrés es útil: Un poco de estrés ayuda a desempeñar las actividades cotidianas. El problema es el exceso. Celso Arango, jefe de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, explica que el organismo está preparado para la reacción de alerta, pero el cortisol sostenido en el tiempo resulta neurotóxico.
Cada persona responde de forma distinta: Ni los síntomas ni las estrategias de afrontamiento son iguales para todos. Eso complica la medición, y explica en parte por qué las encuestas suelen arrojar cifras tan dispares.
Es un riesgo laboral, no un asunto privado del trabajador: Forma parte de la evaluación de riesgos que la ley exige a toda empresa española, en el mismo plano que el ruido o los productos químicos. Ese encaje jurídico, desarrollado en el apartado 6, es lo que separa el estrés laboral de cualquier otra forma de malestar.
Niveles de estrés laboral en España
El 64% de los trabajadores españoles experimentan altos niveles de estrés diario en el trabajo. Solo el 35% declara sentir poco o ningún estrés. El 68% ha sufrido burnout recientemente. Y el 40 % atribuye a su empleo cuadros de ansiedad o depresión, once puntos por encima de la media europea, que se sitúa en el 29 %.
Como menciona Luis Miguel Jiménez, director general de Manpower, el estrés dejó de ser una respuesta puntual para convertirse en una realidad estructural, vinculada al aumento del absentismo y, por esa vía, a la productividad.
Diferentes cifras, diferentes estudios
Quien compare informes encontrará porcentajes que van del 21 % al 84 %. Lo que pasa es que cada encuesta pregunta una cosa distinta:
- Qué se pregunta. No es lo mismo medir la causa (estar expuesto a una sobrecarga de trabajo), el síntoma (sentirse estresado) o el daño (haber desarrollado ansiedad o depresión). Son tres eslabones de la misma cadena y cada estudio se detiene en uno.
- Cuándo. Una encuesta que pregunta por el día anterior recoge menos casos que una que pregunta por los últimos doce meses. La ventana temporal, por sí sola, puede duplicar un porcentaje.
- Con qué umbral. Preguntar si alguien siente estrés «alguna vez» y preguntar si lo siente «siempre o casi siempre» son dos preguntas distintas hechas a las mismas personas.
| Fuente | Cifra | ¿Qué se preguntó? |
|---|---|---|
| ManpowerGroup, Barómetro del Talento 2026 | 64 % | Si sufre niveles altos de estrés en su día a día. Mide el síntoma, con umbral alto |
| ManpowerGroup, Barómetro del Talento 2026 | 68 % | Si ha sufrido burnout, entendido como agotamiento por desgaste laboral. Mide el daño acumulado |
| EU-OSHA, OSH Pulse 2025 | 49 % | Si está expuesto a presión de tiempo severa o exceso de trabajo. Mide la causa, no el efecto |
| EU-OSHA, OSH Pulse 2025 | 40 % | Si ha padecido estrés, ansiedad o depresión que su trabajo haya causado o empeorado. Mide el daño clínico |
| Randstad, 2025 | 59,3 % | Si convive con el estrés con cierta regularidad. Mide el síntoma, con umbral bajo |
| Randstad, 2025 | 21,2 % | Si se siente estresado siempre o con mucha frecuencia. Mismo síntoma, umbral máximo |
| Gallup, 2024 | 36 % | Si sintió estrés durante buena parte del día anterior. Mide el síntoma en la ventana más corta posible |
| Encuesta de Salud (INE) | 4,70 sobre 7 | Que puntúe su propio nivel de estrés en el trabajo. No es un porcentaje de afectados, sino una intensidad media de toda la población ocupada |
| Panorama del Bienestar 2026 realizado por Wellhub | 84 % | Si ha notado agotamiento, desconexión o caída de rendimiento. Mide síntomas de burnout con umbral bajo y ventana amplia |
Leídas en orden, las cifras ofrecen un panorama más completo. Por ejemplo, 8 de cada 10 trabajadores han tenido algún síntoma durante el año. Dos de cada tres conviven con niveles altos de forma habitual. La mitad está expuesta al factor de riesgo principal. Cuatro de cada diez arrastran consecuencias clínicas. Dos de cada diez lo viven como un estado permanente.
El dato del INE merece una advertencia aparte, porque se puede malinterpretar: un 4,70 sobre 7 no significa que el 4,70 % de nadie esté estresado, ni que lo esté el 67 % de la plantilla. Es una nota media, como la de un examen, y solo sirve para comparar unos grupos con otros, que es exactamente para lo que se usa en el apartado siguiente.
¿Cómo está España frente a Europa?
De acuerdo con los datos de OSH Pulse 2025, España queda por encima de la media comunitaria en casi todos los indicadores de exposición y de daño:
El OSH Pulse es una encuesta de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA). Su propósito, según la propia encuesta, es "tomar el pulso" sobre cómo han cambiado la seguridad y la salud laboral en los años posteriores a la pandemia. En este estudio, España no solamente sobrepasa la media en temas relacionados con estrés laboral, sino en todos casi todos los demás:
| Indicador | España | Media UE-27 |
|---|---|---|
| Presión de tiempo severa o sobrecarga | 49 % | 44 % |
| Falta de recompensas por el esfuerzo | 37 % | 34 % |
| Violencia o abuso verbal de clientes o pacientes | 21 % | 16 % |
| Falta de autonomía sobre el ritmo de trabajo | 20 % | 17 % |
| Acoso o intimidación | 10 % | 8 % |
| Mala comunicación interna | 27 % | 29 % |
| Estrés, ansiedad o depresión por el trabajo | 40 % | 29 % |
| Fatiga general | 45 % | 37 % |
| Cree que podría perder su empleo en 6 meses | 23 % | 16 % |
Fuente: EU-OSHA, OSH Pulse 2025. No es un promedio simple de los 27 países miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Noruega y Suiza. EU-OSHA pondera los datos según el tamaño de la población ocupada de cada Estado, así que Alemania, con 43 millones de trabajadores, pesa mucho más en esa media que Malta, con 319.000. Es una media de trabajadores europeos, no de países europeos.
Estrés laboral por comunidad autónoma
La Encuesta de Salud de España permite ordenar las comunidades por nivel de estrés declarado y por satisfacción con el empleo. Los datos, analizados por la Agencia ICAL, sitúan la media nacional en 4,70 puntos sobre siete:
| Comunidad | Estrés laboral (sobre 7) | Satisfacción con el empleo (sobre 7) |
|---|---|---|
| Extremadura | 3,19 | 5,99 |
| Castilla-La Mancha | 4,21 | 5,50 |
| Navarra | 4,22 | 5,52 |
| Aragón | 4,38 | 5,57 |
| Castilla y León | 4,39 | 5,45 |
| Media nacional | 4,70 | 5,54 |
| Madrid | 4,71 | 5,77 |
| País Vasco | 4,82 | 5,60 |
| Baleares | 4,87 | 5,42 |
| Andalucía | 4,93 | — |
| Comunidad Valenciana | 5,15 | 5,43 |
Los datos nos dan un algo que pensar: menos estrés no equivale a más satisfacción. Castilla y León es el caso más claro, quinta comunidad con menos presión y por debajo de la media nacional en satisfacción con el empleo. Extremadura combina el mínimo de estrés con casi el máximo de satisfacción. Asturias registra la peor valoración del trabajo del país sin figurar entre las más estresadas.
Para una dirección de personas, la conclusión es operativa. Aliviar la carga y generar satisfacción son dos palancas independientes. Una gestiona la exigencia; la otra, el sentido, el reconocimiento y las perspectivas de futuro.
Conviene, eso sí, tomar cualquier ranking autonómico con reservas. La encuesta de Randstad produce un orden distinto, con Asturias, Galicia y Canarias a la cabeza del estrés frecuente y el País Vasco entre los más bajos, justo al revés de lo que indica la Encuesta de Salud. Miden cosas diferentes, intensidad media autopercibida frente a frecuencia declarada, y ninguna de las dos debe presentarse como definitiva.
¿Quién sufre más estrés laboral en España?
Por edad: La Encuesta de Salud sitúa el pico español entre los 45 y los 54 años, con 4,81 puntos, seguidos del tramo de 35 a 44 (4,77).
Los jóvenes de 16 a 24 años declaran el nivel más bajo (4,41). OSH Pulse corrobora el sentido general con datos europeos: los menores de 25 años son el grupo menos expuesto a presión de tiempo (38 %, frente al 43-46 % del resto) y el que menos daño psicológico declara (23 %, frente al 32 % del tramo de 25 a 39).
Un contrapunto necesario sobre la edad. Dentro de la población en edad de trabajar, la prevalencia depresiva crece con los años: 10,1 % entre los 15 y los 24, 12,7 % entre los 25 y los 34, 13,7 % entre los 45 y los 54 y 15,1 % entre los 55 y los 64. El malestar psicológico no es un fenómeno juvenil, aunque las bajas por esa causa crezcan más deprisa en los tramos jóvenes.
Por género: La brecha es amplia y aparece en todas las mediciones. Randstad encuentra que el 63,6 % de las mujeres sufre estrés de forma frecuente o recurrente, frente al 48,9 % de los hombres. La OSH Pulse encontró que las trabajadoras europeas sufren más violencia o abuso verbal de terceros (19 % frente al 14 %) y más mala comunicación interna (31 % frente al 27 %). La estadística oficial española lo confirma el 16,8 % de las mujeres presenta algún cuadro depresivo frente al 11,4 % de los hombres, y la brecha se mantiene en todos los tramos de edad laboral.
Por sector: Sanidad y educación encabezan todas las listas. En servicios sanitarios y sociales, la mitad de la plantilla europea declara presión de tiempo severa, el 41 % falta de recompensas y el 25 % violencia o abuso verbal, muy por encima de las medias sectoriales. El sector educativo aparece inmediatamente después. El sector de la construcción se une al listado de mayor agotamiento emocional en España.
Por puesto: El Barómetro del Talento encontró un bienestar general superior en los perfiles ejecutivos (74 %) que en los trabajadores de primera línea (59 %), pero al aislar el estrés diario la relación se invierte. Solo el 34 % de los directivos declara niveles bajos, frente al 40 % de la primera línea. Los mandos altos están más estresados y aun así viven mejor su trabajo, porque puntúan mucho más alto en propósito, alineación con los valores y conciliación.
El estrés, por sí solo, no determina el bienestar. Lo determina el estrés sin control, sin sentido y sin reconocimiento.
Principales causas del estrés laboral en España
Las encuestas disponibles permiten ordenar los factores por peso real, no por intuición. Estas son las ocho causas documentadas, de mayor a menor prevalencia:
- La carga de trabajo y los plazos
Es el factor dominante en España y en casi toda Europa. El 49 % de los trabajadores españoles está expuesto a presión de tiempo severa o sobrecarga de trabajo, cinco puntos por encima de la media comunitaria. Entre quienes han sufrido burnout, el 25 % señala como causa la elevada carga de trabajo, los plazos ajustados o las demandas poco realistas, y otro 20 % apunta a jornadas largas o poco flexibles.

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El dato que mejor lo explica no es el volumen de trabajo, sino su relación con el tiempo disponible. La presión de tiempo aparece como factor psicosocial frecuente en el 43 % de los centros de trabajo europeos según la encuesta ESENER 2024, que cubrió 41.458 centros.
- La falta de reconocimiento y de perspectivas
El 37 % de los trabajadores españoles considera que su esfuerzo no recibe compensación suficiente en forma de salario, oportunidades de carrera o reconocimiento. Es el segundo factor psicosocial más extendido y el peor comprendido, porque las empresas lo tratan como asunto de política retributiva y no como riesgo laboral.
Los datos de desarrollo profesional refuerzan el diagnóstico. Solo el 35 % de los profesionales españoles identifica opciones de ascenso dentro de su empresa, frente al 56 % que percibe oportunidades reales fuera de ella. Cuando el itinerario interno pierde credibilidad, el esfuerzo deja de tener destino.
- La inseguridad laboral
España encabeza el ranking europeo en inseguridad laboral. El 23 % de los trabajadores cree que podría perder su empleo en los próximos seis meses, siete puntos por encima de la media comunitaria y casi el triple que en los países nórdicos. De ahí se desprenden temas como el estrés financiero.
La inseguridad opera como un factor de carga permanente, y su efecto se acumula con los demás: quien teme por su puesto tiende a aceptar más carga, a no reclamar el descanso que le corresponde y a posponer cualquier conversación incómoda con su responsable.
- El liderazgo y la comunicación
El 27 % de los trabajadores españoles declara mala comunicación o cooperación dentro de su organización. Es el único de los seis factores psicosociales donde España mejora la media europea, aunque el margen es escaso.
Elena Cucala, psicóloga y fundadora de la consultora Alenta, añade a la lista de riesgos los estilos de liderazgo autoritarios, que operan en un plano distinto al de la carga: no aumentan la cantidad de trabajo, sino que eliminan los espacios donde el malestar podría expresarse antes de convertirse en un problema.
El dato que cuantifica ese hueco es contundente: solo el 26 % de los empleados españoles confía en que sus responsables tengan en cuenta sus intereses de desarrollo profesional.
- La violencia y el abuso verbal de terceros
El 21 % de los trabajadores españoles está expuesto a violencia o abuso verbal de clientes, pacientes o alumnos, cinco puntos por encima de la media europea. En sanidad y servicios sociales la cifra sube al 25 % europeo y en educación al 22 %.
A escala continental, el trato con clientes, pacientes o alumnos difíciles es el factor psicosocial más extendido de todos, presente en el 56 % de los centros de trabajo según ESENER. Explica por qué los sectores de atención al público encabezan sistemáticamente las estadísticas de daño.
- La falta de autonomía
El 20 % de los trabajadores españoles considera que carece de influencia sobre su ritmo o sus procesos de trabajo. Es el factor menos visible y uno de los mejor documentados en la literatura: el mismo volumen de exigencia produce mucho más daño cuando la persona no controla cómo responder a él.
- La "supervisión digital"
España está por encima de la media europea en las seis formas de uso de tecnología digital para dirigir y vigilar el trabajo que mide OSH Pulse:
| Uso de tecnología digital en la empresa | España | Media UE-27 |
|---|---|---|
| Supervisar o monitorizar el trabajo y la conducta | 34 % | 25 % |
| Evaluar el desempeño mediante terceros | 33 % | 26 % |
| Asignar automáticamente tareas, jornada o turnos | 32 % | 27 % |
| Dar instrucciones automatizadas | 31 % | 26 % |
| Monitorizar frecuencia cardiaca, tensión o postura | 11 % | 7 % |
Uno de cada tres trabajadores españoles está supervisado digitalmente. Y los efectos declarados también son peores que la media: el 35 % afirma que la tecnología incrementa su carga de trabajo, frente al 28 % europeo, y el 26 % dice que reduce sus oportunidades de usar conocimientos y habilidades, frente al 19 % europeo. Es el tercer peor dato de los treinta países en esa última medición.
Mariano Sanz, secretario confederal de Salud Laboral de CCOO, lleva tiempo advirtiendo de que estos sistemas pueden estar generando parte del problema, con una lectura que ahora tiene respaldo estadístico: los puestos nuevos tienen menos riesgo físico y más riesgo psicológico.
La inteligencia artificial añade una capa reciente. El 48 % de los profesionales españoles ya la usa de forma habitual y el 71 % se declara confiado en su manejo, pero el 51 % teme que la tecnología sustituya su puesto en los próximos dos años. Entre la generación Z, ese temor sube al 68 %.
- Las condiciones ambientales
Aunque muchas veces pasa desapercibido, el tema ambiental también tiene un efecto negativo en los niveles de estrés de las personas. Por ejemplo, el 26 % de los trabajadores españoles estuvo expuesto a calor extremo durante el último año, frente al 20 % europeo, y el 11 % sufrió síntomas asociados como mareos, calambres o agotamiento, el cuarto peor dato del continente.
Lo relevante para esta guía no es solo la exposición, sino la anticipación: el 50 % de los trabajadores españoles se declara preocupado por que el cambio climático afecte a su seguridad y su salud en el trabajo. Es el segundo porcentaje más alto de Europa, tras Grecia, frente a un 31 % de media y un 9 % en Dinamarca. La mitad de la plantilla española trabaja inquieta por una variable que no controla, y esa inquietud sostenida es, en sí misma, carga mental.
Consecuencias sobre el empleado
El estrés sostenido produce cuatro efectos documentados:
Deterioro de la salud: El 45 % de los trabajadores españoles declara fatiga general causada o agravada por su trabajo y el 42 % dolores de cabeza o fatiga visual, ambos muy por encima de la media europea. En el plano psicológico, el cuadro puede derivar hacia la ansiedad o la depresión, y ahí las cifras españolas son las quintas peores del continente. Un estudio publicado en Molecular Psychiatry, del que Arango es coautor, calcula que eliminar el estrés laboral como factor de riesgo evitaría el 18 % de los trastornos depresivos; reducirlo a la mitad supondría un 8 % menos.
Absentismo: El estrés crónico es una de las causas que más han crecido dentro de las bajas médicas españolas. Las bajas por salud mental aumentaron un 72 % desde 2020, hasta las 643.681 de 2024, aunque conviene el contexto: el total de incapacidades temporales creció un 85,1 % en el mismo periodo, de modo que las psicológicas crecieron menos que el conjunto. Su peso real es del 20,3 % de las bajas activas en un momento dado, porque duran mucho más que la media: 98 días frente a los 39,3 del promedio del Régimen General.
Presentismo: Es el efecto que pocas empresas miden. Estudios publicados en el American Journal of Preventive Medicine estiman el coste anual del burnout entre 4.000 y 20.000 dólares por persona y atribuyen el 89 % de esa cifra a personas físicamente presentes que rinden muy por debajo de su capacidad.
Rotación: El 24 % de los trabajadores españoles se ha planteado dejar su empleo por estrés, y el 84 % se plantearía abandonar una empresa que no cuide el bienestar de su plantilla, según nuestros estudios. La consecuencia se aborda en profundidad en Retención de talento en España.
El coste para las empresas
El estrés laboral genera costos significativos para las empresas desde distintos frentes:
Las horas que no se trabajan
Es el coste visible. Cuando un trabajador se da de baja, la empresa asume el complemento salarial que fije el convenio durante los primeros días sin recibir producción a cambio, y a partir de cierto número de jornadas el pago de la prestación pasa a la Seguridad Social, financiada con las cotizaciones de toda la población activa.
El agregado nacional da la escala. La CEOE cifra el coste total del absentismo en 33.000 millones de euros anuales, en torno al 2 % del PIB. KPMG, con datos de Adecco, lo eleva hasta los 59.000 millones, cerca del 3,7 %. Que las dos principales estimaciones del país difieran en 26.000 millones dice bastante sobre la calidad de la medición disponible, y es un motivo más para que cada empresa calcule el suyo propio en lugar de trabajar con promedios sectoriales.
Las horas que se trabajan mal
Es el coste invisible y, según la evidencia disponible, el mayor de los cuatro. El 89 % del coste del burnout corresponde a presentismo. Esto quiere decir que, por cada euro que una empresa pierde con un trabajador ausente, pierde alrededor de ocho con trabajadores presentes que operan por debajo de su capacidad.
En estos casos, las medidas de control de la asistencia la agravan, porque empujan a la plantilla a acudir enferma. El coste no desaparece, se traslada desde una línea que la empresa mide hacia otra que no mide.
La sustitución del talento que se marcha
Gallup indica que el coste de la rotación provocada por el burnout en el equivalente al 20 % del presupuesto dedicado a nóminas. En el mercado español, reemplazar a un empleado supone entre el 30 % y el 50 % de su salario anual, contando selección, formación y la pérdida de productividad del periodo de adaptación.
A diferencia del absentismo, este coste llega con retraso. El desgaste de hoy produce la dimisión de dentro de doce meses, y para entonces la relación causal ya resulta invisible en cualquier cuadro de mando.
El sobredimensionamiento preventivo
Cuando las ausencias se vuelven frecuentes e impredecibles, las empresas mantienen plantillas por encima de sus necesidades reales y anticipan contrataciones que en otro contexto llegarían más tarde. Ese margen de seguridad se paga todos los meses, también en los periodos en los que el absentismo no repunta.
Lo que declaran las propias organizaciones
Los responsables de Recursos Humanos identifican con claridad los tres canales. Según nuestro estudio ROI del Bienestar 2026 de Wellhub, el 51 % de las organizaciones relaciona el deterioro del bienestar emocional con una caída de la productividad, el 37 % con niveles más altos de absentismo o presentismo y el 32 % con un aumento de los costes médicos o de prestaciones.
El dato relevante para una dirección financiera es que ninguno de esos tres impactos aparece etiquetado como «estrés» en la cuenta de resultados. Se reparten entre productividad, costes de personal y prestaciones sociales, y esa dispersión es la razón principal de que el problema lleve dos décadas sin presupuesto propio.

¿Cuántas bajas provoca el estrés laboral en España?
No hay cifra oficial, porque la Seguridad Social no registra el estrés como diagnóstico: anota ansiedad, depresión o trastorno adaptativo. El dato más próximo son las bajas por trastornos mentales: 643.681 en 2024, un 111 % más que cinco años antes.
Son la segunda causa de incapacidad temporal por número de episodios, la primera por duración media, y duran 98 días de media.
Marco legal y la paradoja del cumplimiento
La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a evaluar y prevenir todos los riesgos, incluidos los psicosociales: carga mental, falta de autonomía, conflicto de rol, violencia. No hace falta una norma nueva para que la obligación exista.
Y España la cumple. Cumple más que nadie en Europa, de hecho. Ese es el punto de partida de la contradicción que define el caso español. La encuesta ESENER 2024 de EU-OSHA, realizada sobre 41.458 centros de trabajo en treinta países, mide la prevención desde el lado de la empresa. Y ahí España encabeza la región:
| Indicador | España | Media UE-27 | Posición |
|---|---|---|---|
| Centros que evalúan riesgos con regularidad | 95 % | 76 % | 1.º de 30 |
| Evaluaciones que cubren el uso de tecnologías digitales | 62 % | 43 % | 1.º de 30 |
| Centros con información suficiente para incluir riesgos psicosociales | 71 % | 64 % | 2.º, tras Países Bajos |
Fuente: EU-OSHA, ESENER 2024.
España evalúa más que Alemania, más que Francia y más que los países nórdicos, y se siente mejor informada sobre riesgos psicosociales que casi cualquier otro Estado miembro.
Aún así el trabajador no lo nota
La misma agencia, preguntando a los trabajadores en lugar de a las empresas, obtiene una fotografía opuesta:
| Iniciativa disponible en el centro de trabajo | España | Media UE-27 |
|---|---|---|
| Formación o información sobre gestión del estrés | 49 % | 53 % |
| Consulta a la plantilla sobre aspectos estresantes | 34 % | 45 % |
| Acceso a asesoramiento o apoyo psicológico | 28 % | 40 % |
| Cambios en la organización del trabajo | 25 % | 35 % |
Fuente: EU-OSHA, OSH Pulse 2025.
España queda por debajo de la media europea en temas de gestión de estrés y apoyo psicológico. Incluso muy por debajo en las tres que exigen decisión de dirección. Las referencias del extremo contrario dan la medida de la distancia: Dinamarca alcanza el 78 % en acceso a apoyo psicológico y Alemania el 64 % en consulta a la plantilla. En medidas organizativas, España ocupa el cuarto peor puesto de la Unión Europea.
Un dato que explica el problema es que solo el 6 % de las evaluaciones de riesgos españolas las realiza personal interno, la proporción más baja de los treinta países y en descenso desde el 10 % de 2019. En Suecia es el 84 % y en Dinamarca el 80 %.
España externaliza prácticamente toda su prevención. Buena parte de esa externalización responde al diseño legal. El Reglamento de los Servicios de Prevención reserva el servicio propio a las empresas de mayor tamaño y empuja al resto hacia un servicio ajeno, en un tejido productivo dominado por la pequeña empresa. No es, por tanto, una decisión libre de cada compañía.
Pero el efecto sobre el trabajador es el mismo con independencia de su causa. La evaluación se encarga, se entrega y se archiva. Quien la redacta no dirige el equipo, no reparte la carga ni decide los turnos, y quien sí lo hace rara vez la lee. El documento cumple con la Inspección y no cambia el puesto de trabajo.
A eso se suma un segundo factor estructural: el 43 % de los centros españoles no tiene ninguna forma de representación de los trabajadores, frente al 31 % europeo. Sin interlocutor, la consulta a la plantilla no se produce aunque la evaluación exista. Es exactamente el indicador donde España registra su segunda peor brecha.
La conclusión no es que España no evalúe. Es que España es el país europeo que más evalúa y el que menos internaliza esa evaluación. Cumple en el papel y falla en el puesto de trabajo, y esas dos cosas pueden ser ciertas a la vez porque las mide gente distinta: una, la empresa; la otra, quien ocupa la silla.
Por eso se están llevando a cabo iniciativas que buscan la consolidación de la salud mental como prioridad institucional, con un plan nacional aprobado junto a las comunidades autónomas. La intensificación del control de la Inspección de Trabajo, que ha fijado los riesgos psicosociales como línea de actuación para 2026-2027. Y la progresiva judicialización de conflictos vinculados a carga de trabajo, acoso, estrés e hiperconectividad.
De hecho, este 2026 ha sido declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo en España, y desde el 2024 se abrió una mesa de diálogo social para reformar la Ley 31/1995 con el refuerzo del abordaje psicosocial entre sus puntos centrales.
El bienestar laboral previene el estrés y el agotamiento
España combina cuatro temas preocupantes a la vez: más exposición al riesgo psicosocial que la media europea, más daño declarado, la inseguridad laboral percibida más alta del continente y menos medidas preventivas justo en las dos categorías que dependen de una decisión de dirección.
La consecuencia práctica es que casi todo lo que hacen las empresas no logra el efecto esperado. Las medidas se activan cuando el trabajador ya ha llegado a niveles preocupantes de estrés, y para entonces el margen se ha estrechado: superadas las cuatro semanas de baja sin un plan de retorno, ocho de cada diez procesos siguen abiertos un año después.
El bienestar laboral actúa como un elemento preventivo. No sustituye a la evaluación de riesgos psicosociales, ni al rediseño de la carga de trabajo, que son las palancas que atacan la causa, pero interviene sobre lo que la evidencia identifica como amortiguadores del estrés: el sueño, la actividad física, el apoyo psicológico accesible y la sensación de control sobre la propia salud. No por nada, cada vez más españoles afirman que pasar tiempo en gimnasios, estudios y clases de fitness mejora su capacidad para gestionar el estrés relacionado con el trabajo.
Sabías que las 89% de las empresas que implementan programas de bienestar estructurados afirman que reducen de forma directa los días de baja por enfermedad y perciben que sus colaboradores están más satisfechos.
¿Cómo puede ayudar Wellhub?
De los factores que explican el estrés laboral en España, la mayoría exige cambios organizativos de fondo. Uno no: el acceso. En España, solo el 28 % de los trabajadores dispone de apoyo psicológico en su centro de trabajo y el coste figura como la principal barrera para acceder a terapia.
Wellhub reduce esa distancia. La plataforma da acceso a más de 4.500 gimnasios y estudios en España, más de 600 clases, más de 190 entrenadores personales y más de 50 aplicaciones de bienestar mental, sueño y nutrición, con un modelo de suscripción que elimina la barrera del precio individual y no obliga a pasar por Recursos Humanos para empezar a usarlo. Ese último detalle importa más de lo que parece en un país donde el 54 % de los trabajadores cree que revelar un problema de salud mental perjudicaría su carrera.
Los resultados están medidos. Entre las empresas que utilizan Wellhub, el 75 % declara una mejora del bienestar emocional de sus equipos, frente al 59 % de las que no cuentan con la plataforma. En reducción de gastos médicos, la diferencia alcanza los 28 puntos: 73 % frente a 45 %. ¿Te interesa conocer más? Solicita tu presupuesto gratuito hoy mismo.
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