¿Crece el absentismo laboral entre los jóvenes españoles? Esto dicen los datos
Última actualización 24 ago 2026

El absentismo laboral se ha convertido en uno de los mayores retos del mercado de trabajo español. En 2025 se registraron cifras máximas históricas, y todo indica que las generaciones más jóvenes son uno de los principales focos de atención.
Tan solo entre 2018 y 2025, las bajas laborales de los menores de 35 años crecieron más del 200%. En el mismo periodo, las bajas entre mayores de 56 años crecieron apenas un 5,9%.
Ese desajuste tiene desconcertados a los equipos de talento y Recursos Humanos, y alimenta la idea de que se trata de una generación menos comprometida con su trabajo. Los datos dicen otra cosa. Buena parte de lo que parece un problema de actitud se explica por malas interpretaciones de los datos, los esquemas de trabajo, los cambios normativos y la falta de apoyo dentro de las empresas.
En esta guía profundizamos en el tema. Eso sí, te adelantamos que buena parte del problema tiene menos que ver con lo generacional y más con las ideas que nos hemos hecho sobre esta generación.
*Una aclaración importante: Este artículo se centra en el fenómeno de bajas médicas (absentismo laboral justificado) que es donde se concentra todo el crecimiento del tramo joven.

Los jóvenes se ausentan más veces, no más tiempo
Buena parte de la confusión del debate nace de mezclar dos cosas distintas.
Cuántas veces se coge una baja: La AIReF mide cuántos trabajadores de cada mil están de baja en un momento dado. Entre los 25 y los 35 años son 44. En el conjunto del mercado, unos 37. Entre los 55 y los 65, unos 33.
Cuánto dura esa baja: Aquí el orden se invierte. Un joven vuelve al trabajo a los 27,4 días de media. La media española es de 45,9 días. Un trabajador de entre 55 y 65 años tarda 78 días, casi el triple.
| Tramo de edad | Trabajadores de baja por cada 1.000 | Duración media de cada baja |
|---|---|---|
| 25-35 años | 44 | 27,4 días |
| Media nacional | ~37 | 45,9 días |
| 55-65 años | ~33 | 78,0 días |
Pongamos un ejemplo: un equipo de treinta personas menores de 35 años acumulará muchas bajas a lo largo del año, casi todas de dos o tres semanas. Un equipo de treinta personas mayores de 55 acumulará bastantes menos, pero alguna se prolongará durante meses. Son dos problemas de gestión opuestos las cuales requieren soluciones distintas.
¿Las mujeres jóvenes tienen más bajas?
Las mujeres tienen un 21 % más de probabilidad de iniciar una baja médica que los hombres, según la AIReF. La diferencia se mantiene aunque se comparen personas con el mismo contrato y el mismo sector. Hay tres motivos detrás.
- El embarazo se contabiliza como enfermedad común. Todo lo relacionado con la gestación que no deriva del puesto de trabajo entra en la estadística de incapacidad temporal ordinaria. Eva María Blázquez Agudo, catedrática de Derecho del Trabajo, defiende que tenga categoría propia precisamente por eso. Como la franja de 25 a 35 años es la de mayor fecundidad, ahí es donde más distorsiona.
- Hay tres bajas nuevas desde 2023. La Ley Orgánica 1/2023 creó en junio de ese año la incapacidad temporal por menstruación incapacitante, por interrupción del embarazo y desde la semana 39 de gestación. No existían antes y se aplican casi solo a mujeres en edad reproductiva. Cualquier serie 2018-2025 recoge en parte ese cambio normativo.
- Las patologías que más afectan a las mujeres son las más largas. El estudio de Umivale Activa y el Ivie encuentra que las algias y los trastornos mentales concentran el 54 % de los días de baja en mujeres y el 47 % en hombres. La salud mental sola supone el 21 % de los días femeninos frente al 15 % de los masculinos.
¿Qué hay detrás de las elevadas cifras de absentismo laboral justificado en jóvenes?
Las ausencias entre menores de 34 años pasaron de 703.000 a casi 2,2 millones entre 2018 y 2025, una cifra que se triplicó en solo siete años.
Hay cinco factores principales que explican este salto. La estabilidad contractual, la salud mental, la falta de acceso a apoyo psicológico dentro de la empresas y las condiciones de los puestos donde se concentra el empleo juvenil.
Ninguno de los cinco funciona por separado:
La estabilidad contractual liberó bajas que antes no se pedían
Pasar de un contrato temporal a uno indefinido eleva un 81 % la probabilidad de faltar al trabajo.
La lógica tiene sentido. Un trabajador con contrato precario y miedo a no ser renovado acude enfermo. No coge la baja que le corresponde. Su ausencia no aparece en ninguna estadística porque nunca llegó a producirse, aunque la enfermedad sí existiera.
La AIReF conecta directamente la caída de la temporalidad que trajo la reforma laboral de 2021 con el estallido posterior de las incapacidades temporales. La literatura académica añade el otro factor del mismo mecanismo: las ausencias crecen en las fases de bonanza económica, cuando encontrar otro empleo resulta fácil, y se contraen cuando el riesgo de despido aprieta.
El empleo juvenil encaja en ese esquema mejor que ningún otro. Los jóvenes ocupaban la mayor parte de las relaciones laborales más precarias del mercado español, exactamente las que la reforma estabilizó. En paralelo, su tasa de paro cayó del 19,9% en 2020 al 13% actual en la franja de 25 a 34 años.
Una parte del aumento, por tanto, no mide un deterioro de la salud. Mide el final de un periodo en el que trabajar enfermo era la única opción disponible.
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Los trastornos mentales son el componente que más crece
Las incapacidades vinculadas a la salud mental entre los 16 y los 35 años se dispararon un 365 %, muy por encima del crecimiento del conjunto de las bajas de ese mismo grupo. No estamos ante gente que ahora se coge la baja que antes no se cogía. Estamos ante un tipo de baja que antes casi no existía.
Los datos de la Seguridad Social recogidos por AMAT lo confirman desde otra fuente. En 2025 se abrieron 729.072 procesos por trastornos mentales, más del doble que en 2018. Los menores de 35 años firmaron 253.948 de ellos: el 34,9% del total, frente a menos del 29 % que representaban en 2016. La ansiedad no especificada casi se ha cuadruplicado y la generalizada se ha multiplicado por más de siete.
Francisco Trujillo, profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Jaume I, sitúa los trastornos mentales como segunda causa de incapacidad temporal en España, con cerca del 20% de las bajas superiores a tres meses.
Aún hay puntos de mejora en temas de salud mental dentro de las empresas
Nuestro estudio sobre el Panorama del Bienestar en las Empresas 2026, elaborado sobre una encuesta a más de 5.000 trabajadores a tiempo completo en diez países, encontró una brecha generacional que llama la atención. El 68 % de la generación Z y el 59 % de los millennials consideran la terapia muy importante o extremadamente importante para su bienestar. Entre la generación X la cifra baja al 45 % y entre los baby boomers al 33 %.
Aun así, solo el 46% de ese grupo recibe alguna modalidad de terapia, y el coste aparece como la principal barrera. Más de la mitad de los trabajadores no dispone de ninguna vía de apoyo profesional preventivo. Esto significa que una persona que reconoce necesitar apoyo en temas mentales o emocionales no encuentra ninguna opción financiada por su empresa, y termina en la sanidad pública.
Y esa puerta suele abrirse con una baja médica.
Los puestos donde se concentra el empleo juvenil también influyen
Conviene comprobar además si la variable que explica el fenómeno es realmente la edad.
El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE sitúa la mayor parte del empleo de menores de 30 años en comercio, hostelería, educación y sanidad. Esa lista coincide casi punto por punto con la que UGT identifica como concentradora de bajas por salud mental. Todos comparten mucha interacción con el público y poco margen para ajustar el horario.
Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, describe el mismo patrón desde el lado sectorial: el absentismo se agrupa donde hay más exigencia y menos flexibilidad organizativa.
Las estadísticas por edad no permiten separar ambos efectos. Un cajero de 27 años a turnos y un consultor de 55 con horario flexible se diferencian en mucho más que en la edad. Esto significa que si la plantilla joven se concentra en atención al público y turnos rígidos, el problema no está en los jóvenes, sino en las condiciones de los puestos donde se les contrata.
El problema es más pequeño de lo que parece
Las bajas juveniles no afectan a toda la plantilla por igual. Se concentran en un 13 % de trabajadores que repiten.
Eso cambia por completo la escala del problema. No hay que rediseñar la política de personal para toda una generación: hay que identificar a ese 13 % y entender qué le pasa. Una conversación de retorno tras la segunda ausencia detecta más causas que cualquier sistema de control aplicado al conjunto de la plantilla.
¿Por qué las bajas psicológicas duran tanto?
Si las bajas de los jóvenes son las más cortas, ¿cómo encaja el peso de los trastornos mentales?
La mayoría de las bajas juveniles son procesos comunes y breves: una gripe, una lesión, una intervención menor. Pero, cuando la causa es psicológica, la baja se convierte en la más larga de todas: 98 días de media en 2024, frente a los 77 de las patologías musculoesqueléticas, los 67 de las lesiones y los 20 de las digestivas.
Esto se debe a que, por un lado, un trabajador espera de media 121 días para ser operado en la sanidad pública, y la AIReF advierte de que las listas de espera alargan los procesos más allá de lo que la enfermedad justificaría. El segundo es la falta de vuelta escalonada. España apenas tiene mecanismos de reincorporación progresiva, así que el trabajador elige entre el alta completa o la baja prolongada. En una recuperación psicológica, que nunca es de un día para otro, esa rigidez alarga el proceso.
La necesidad de las empresas de adaptarse a los cambios generacionales
"Generación de cristal". "Mandíbula de cristal". La generación laboral más joven ya carga con sus propios estigmas y prejuicios. La idea de que "aguantan menos" que sus padres simplifica el problema en exceso y, al mismo tiempo, distorsiona la manera en que se plantean las soluciones.
El malestar no distingue por edad: Los desafíos emocionales afectan a todas las generaciones en proporciones parecidas, y concluye que ningún grupo parece más resiliente que otro. En España, el 84 % de los trabajadores tuvo síntomas de burnout el año pasado, y ese porcentaje incluye a todos: veteranos, mandos intermedios y recién incorporados. El agotamiento no es un rasgo generacional. Es una condición del trabajo.
Lo que sí cambia es qué se hace con ese malestar. Las generaciones anteriores lo normalizaron durante décadas. Trabajar enfermo se leía como compromiso, y callarse formaba parte del oficio. Los jóvenes lo nombran, lo consideran tratable y lo llevan al médico. El 68 % de la generación Z considera la terapia esencial para su bienestar, frente al 33 % de los baby boomers.
Ese cambio explica buena parte de las estadísticas. Una parte del aumento de las bajas no mide más enfermedad: mide menos silencio.
Y no es una generación que rechace cuidarse. Es exactamente al revés. La misma cohorte que encabeza las cifras de incapacidad temporal encabeza también las de ejercicio, sueño y uso de herramientas de salud: el 74% declara mejoras significativas en su enfoque del bienestar durante los últimos cinco años, frente al 55% de los baby boomers. El 72% usa aplicaciones de bienestar al menos una vez por semana.
¿Qué significa esto para Recursos Humanos?
Etiquetar a una generación como frágil no reducirá los problemas de absentismo entre los segmentos más jóvenes. Una generación que ya se ejercita, que ya mide su sueño y que ya considera legítimo pedir ayuda es la más fácil de acompañar que ha tenido nunca una empresa. Lo único que le falta es que ese acompañamiento exista dentro de la organización, en lugar de tener que buscarlo fuera y pagarlo de su bolsillo.
El retrato que sale de cruzar todos los registros no es el de una generación que rechaza el trabajo. Es el de una generación que dejó de trabajar enferma en cuanto pudo permitírselo, que ocupa los puestos más rígidos del mercado y que no encuentra dentro de su empresa el apoyo que considera imprescindible.
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Desarrolla una estrategia de bienestar que te ayude a reducir los niveles de ausentismo y bajas médicas
Uno de los principales retos de las generaciones más jóvenes es el tema de prevención. El 20 % de quienes se ausentan por motivos de salud mental no se lo comunica a nadie, y ese porcentaje pesa más en equipos jóvenes: la antigüedad corta reduce la confianza necesaria para avisar antes de romperse. Justo donde la señal llegaría a tiempo, no llega.
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Los resultados están medidos. Entre las empresas que utilizan Wellhub, el 75 % declara una mejora del bienestar emocional de sus equipos, frente al 59 % de las que no cuentan con la plataforma. En reducción de gastos médicos, la diferencia alcanza los 28 puntos: 73 % frente a 45 %. Y en el conjunto del mercado, el 89 % de los responsables de Recursos Humanos afirma que los programas de bienestar reducen de forma directa los días de baja por enfermedad, con un 13 % que declara recortes de cinco días al año por empleado, el equivalente a recuperar una semana laboral completa por persona.
Nada de esto sustituye a una revisión de la carga de trabajo ni al rediseño de los puestos con menos flexibilidad. Pero es la palanca que actúa antes del punto de ruptura, en lugar de después. ¿Te interesa conocer más? Solicita tu presupuesto gratuito hoy mismo
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