¿Cómo mejorar tu clima laboral en 9 pasos?
Fecha de la última actualización 8 feb 2026

En el mercado laboral Chileno, cada vez más competitivo, es clave que las empresas construyan un clima laboral sano y positivo que refleje la misión, valores y principios de la empresa. Un buen clima reúne los valores compartidos, creencias, actitudes y supuestos que orientan a la organización y guían la forma en que las personas trabajan, se relacionan y toman decisiones.
Su impacto es directo: influye en el tipo de talento que la empresa atrae, pero también en la productividad, el compromiso de los equipos y la rotación de personal. Por eso, en este artículo profundizaremos en por qué un clima laboral positivo es tan importante y qué acciones concretas puedes implementar construirlo y sostenerlo en el tiempo.

¿Qué es el clima laboral?
El clima laboral se refiere a la percepción compartida que tienen las personas sobre cómo se vive el trabajo dentro de una organización.
No se trata solo de políticas o beneficios formales, sino de cómo se experimentan el día a día laboral: cómo se lidera, cómo se comunican las decisiones, cómo se reconocen los logros y cómo se gestionan los errores y los conflictos.
En términos simples, el clima laboral responde a preguntas como:
- ¿Cómo me siento trabajando aquí?
- ¿Me escuchan?
- ¿Puedo confiar en mi equipo y en mis líderes?
- ¿Este es un lugar justo y seguro para trabajar?
A diferencia de otros conceptos más estructurales, el clima laboral es subjetivo, dinámico y cambiante. Puede variar entre equipos dentro de una misma empresa y también fluctuar en el tiempo según experiencias recientes, cambios organizacionales, decisiones de liderazgo o contextos externos.
El clima laboral se construye a partir de múltiples dimensiones, entre ellas:
- Estilo de liderazgo y cercanía de las jefaturas.
- Calidad de la comunicación interna y nivel de transparencia.
- Relaciones entre colegas y sensación de apoyo mutuo.
- Percepción de justicia, equidad y reconocimiento.
- Nivel de autonomía, carga laboral y claridad de roles.
- Sensación de seguridad psicológica, es decir, poder opinar o equivocarse sin miedo a represalias.
Cuando estas dimensiones son percibidas de forma positiva, el clima laboral suele asociarse a mayor compromiso, motivación y bienestar. En cambio, cuando predominan la desconfianza, la falta de reconocimiento o la mala comunicación, el clima laboral se deteriora, incluso si la empresa cuenta con buenas políticas formales.
Tipos de clima laboral
Entender qué tipo de clima existe en tu organización ayuda a diseñar mejores estrategias de intervención. Algunas clasificaciones comunes son:
- Clima laboral de apoyo: fomenta la confianza, la colaboración y la retroalimentación abierta.
- Clima directivo: con estructura y reglas claras, útil en entornos que requieren precisión, aunque puede sentirse rígido si no se equilibra con autonomía.
- Clima orientado a la innovación: promueve la creatividad y la toma de riesgos bien evaluados.
- Clima hostil: caracterizado por tensión, falta de apoyo o reconocimiento, generalmente con efectos negativos marcados.
- Clima orientado al logro: con metas claras y reconocimiento por resultados, lo que puede motivar mucho si se aplica bien.
Al clima laboral "hostil" lo llamaremos negativo, y a los demás nos referiremos como positivos.
¿El clima laboral y la cultura laboral son lo mismo?
El clima laboral y la cultura laboral no son lo mismo. Aunque están estrechamente relacionados, ambos cumplen funciones distintas dentro de una organización.
La cultura laboral corresponde al sistema de valores, creencias, normas y principios que guían cómo “se supone” que se hacen las cosas en la empresa. Es más profunda, estable y difícil de cambiar en el corto plazo. En cambio, el clima laboral, es cómo las personas perciben y experimentan esa cultura en la práctica, en su trabajo cotidiano.
Una forma simple de entender la diferencia es esta: La cultura es la intención; el clima es la experiencia real.
Por ejemplo, una empresa puede declarar que valora la colaboración y el bienestar. Sin embargo, si en la práctica existen liderazgos autoritarios, sobrecarga laboral o poca escucha, el clima laboral será negativo, aunque la cultura “oficial” diga otra cosa.
Además, mientras la cultura laboral suele cambiar lentamente, el clima laboral puede mejorar o empeorar en periodos relativamente cortos, especialmente frente a cambios en el liderazgo, procesos de reestructuración, crisis internas o mejoras en la comunicación y gestión de personas.
Factores que influyen en el clima laboral
El clima laboral no es producto de un solo elemento, sino del efecto acumulado de múltiples factores organizacionales que influyen en cómo las personas interpretan su experiencia de trabajo. Estos factores no solo determinan cómo se sienten los colaboradores, sino también cómo actúan, se relacionan y rinden.
Comprender estos factores permite intervenir de forma más precisa, evitando soluciones superficiales que no abordan las causas reales del problema.
Liderazgo y estilo de gestión
El liderazgo es uno de los factores más determinantes del clima laboral. La forma en que los líderes toman decisiones, se comunican, entregan feedback y gestionan a sus equipos marca el tono emocional del entorno laboral.
- Liderazgos cercanos, coherentes y respetuosos tienden a generar climas de confianza y compromiso.
- Liderazgos autoritarios, ausentes o inconsistentes suelen generar climas de tensión, desconfianza y desmotivación.
En la práctica, muchas veces el clima no depende de la empresa en general, sino del jefe directo.
Comunicación interna y transparencia
La calidad de la comunicación influye directamente en la percepción de seguridad y confianza. Cuando la información fluye de manera clara, oportuna y honesta, las personas se sienten consideradas y parte de la organización.
Por el contrario, la falta de comunicación, los mensajes ambiguos o la información fragmentada alimentan rumores, ansiedad y desalineación, deteriorando rápidamente el clima laboral.
Relaciones interpersonales y trabajo en equipo
Las relaciones entre colegas influyen fuertemente en la experiencia diaria de trabajo. Un entorno colaborativo, respetuoso y solidario favorece un clima laboral positivo.
En cambio, conflictos no resueltos, competencia desmedida, favoritismos o dinámicas tóxicas erosionan la confianza y afectan tanto el bienestar como el desempeño colectivo.
Claridad de roles, expectativas y carga laboral
Cuando las personas tienen claridad sobre lo que se espera de ellas, sus responsabilidades y prioridades, se reduce la frustración y el estrés innecesario.
La falta de definición de roles, metas poco claras o cargas de trabajo desbalanceadas generan sensación de injusticia, agotamiento y desorden, impactando negativamente el clima laboral.
Reconocimiento y feedback
Sentirse visto y valorado es clave para un buen clima laboral. El reconocimiento oportuno y el feedback constructivo refuerzan conductas positivas y fortalecen el compromiso.
Cuando el esfuerzo pasa desapercibido o el feedback solo aparece para corregir errores, se instala una percepción de desinterés o injusticia que afecta la motivación.
Autonomía y participación
La posibilidad de tomar decisiones, proponer mejoras y tener voz en los procesos aumenta la sensación de control y pertenencia.
Ambientes excesivamente rígidos o centralizados, donde las personas sienten que solo “ejecutan”, tienden a generar climas laborales pasivos y poco comprometidos.
Bienestar laboral
El bienestar laboral es un factor transversal que influye directamente en el clima laboral. Se refiere a cómo las personas perciben su equilibrio físico, mental y emocional en relación con su trabajo.
Esto incluye aspectos como:
- Carga laboral sostenible y respeto por los tiempos de descanso.
- Capacidad para cuidar su salud física, mental y emocional.
- Flexibilidad laboral y posibilidades de conciliación entre trabajo y vida personal.
- Apoyo a la salud mental y prevención del desgaste o burnout.
- Sensación de cuidado genuino por parte de la organización.
Cuando el bienestar laboral es una prioridad real —y no solo un discurso—, las personas se sienten más seguras, energizadas y comprometidas. En cambio, entornos que normalizan el agotamiento o la hiperexigencia tienden a generar climas laborales tensos y frágiles.

Seguridad psicológica y respeto
La seguridad psicológica implica poder expresar ideas, hacer preguntas o cometer errores sin temor a humillaciones o represalias. Cuando existe respeto mutuo y apertura, el clima laboral se vuelve más sano y propicio para el aprendizaje. En su ausencia, predominan el silencio, la autocensura y el miedo.
Equidad, justicia y coherencia organizacional
Las decisiones percibidas como injustas —en promociones, evaluaciones, cargas de trabajo o acceso a oportunidades— afectan profundamente el clima laboral.
La coherencia entre lo que la organización dice y lo que hace es clave. Cuando los valores declarados no se reflejan en las prácticas reales, la credibilidad se pierde y el clima se deteriora.
Condiciones de trabajo y entorno físico
Las condiciones físicas también influyen en la experiencia laboral: espacios adecuados, herramientas funcionales, seguridad y ergonomía. Un entorno descuidado o poco seguro puede transmitir el mensaje de que las personas no son una prioridad.
Contexto organizacional y gestión del cambio
Procesos de cambio, reestructuraciones, fusiones o periodos de incertidumbre impactan directamente el clima laboral. La diferencia está en cómo se gestionan estos cambios: con comunicación, acompañamiento y liderazgo claro. O por el contrario, se realiza de forma abrupta y poco transparente.
¿Por qué es importante mantener un clima laboral positivo?
Contar con un clima laboral positivo puede ser un factor crítico para el desempeño y la sostenibilidad de cualquier empresa, ya que influye directamente en cómo se comportan, se comprometen y rinden las personas. No es un concepto “blando” ni accesorio. Tiene efectos concretos en resultados, costos, reputación y capacidad de adaptación al cambio.
Un clima laboral positivo crea las condiciones necesarias para que las personas quieran y puedan hacer bien su trabajo. En cambio, un clima deteriorado suele transformarse en una barrera silenciosa que frena el desempeño, aumenta la rotación y debilita el liderazgo.
Impacta directamente en el compromiso y la motivación
Cuando las personas perciben un ambiente de confianza, respeto y apoyo, es más probable que se involucren activamente con su trabajo y con los objetivos de la organización. Un buen clima laboral refuerza el sentido de pertenencia y hace que los colaboradores no solo cumplan, sino que se comprometan.
Por el contrario, en climas laborales negativos es común observar desconexión emocional, apatía y una lógica de “hacer lo mínimo necesario” (incluso entre colaboradores con alto potencial).
Influye en la productividad y el desempeño
El clima laboral afecta cómo las personas colaboran, toman decisiones y enfrentan problemas de forma conjunta. Climas positivos facilitan la cooperación, reducen fricciones innecesarias y permiten que los equipos usen mejor su tiempo y energía.
En climas deteriorados, gran parte del esfuerzo se pierde en conflictos mal gestionados, falta de claridad, reprocesos o tensiones internas. Al final, tiene un impacto importante en la productividad.
Afecta la retención de talento y los costos de rotación
Es común pensar que las personas renuncian solamente por temas de sueldos. En realidad, los colaboradores (especialmente las generaciones más jóvenes) también abandonan una empresa por cómo se sienten en su lugar de trabajo. Tener un clima negativo es una de las principales causas de rotación voluntaria, especialmente en perfiles clave.
Cada salida implica costos visibles (reclutamiento, selección, inducción) y costos invisibles (pérdida de conocimiento, impacto en el equipo, sobrecarga temporal). Cuidar el clima laboral es, por tanto, una decisión financiera inteligente, no solo una iniciativa de bienestar.
Incide en la salud y el ausentismo
Un clima laboral tenso o inseguro puede convertirse en una fuente constante de estrés, afectando la salud física y mental de los trabajadores. Esto se traduce en mayor ausentismo, licencias médicas y desgaste emocional.
En cambio, un clima laboral saludable actúa como un factor protector, favoreciendo el bienestar integral, la energía y la capacidad de recuperación de las personas frente a la presión laboral.
Fortalece (o debilita) el liderazgo
El clima laboral es, en gran medida, un reflejo del liderazgo. Las prácticas, comportamientos y decisiones de los líderes se traducen rápidamente en percepciones colectivas. Puede potenciar el liderazgo, facilitar la influencia positiva y genera credibilidad hacia los gerentes y directivos.
Por el contrario, un mal clima termina por erosionar la confianza, dificulta la gestión de equipos y aumenta la resistencia al cambio.
Impacta la innovación y la capacidad de adaptación
La innovación requiere seguridad psicológica, colaboración y apertura al error. Cuando el clima laboral es positivo, las personas se atreven a proponer ideas, cuestionar procesos y buscar mejoras. Cuando es negativo, predomina el miedo a equivocarse, la auto-censura y la resistencia, lo que limita la capacidad de la organización para adaptarse a entornos cambiantes.
Influye en la reputación y marca empleadora
La experiencia laboral no se queda puertas adentro. Los trabajadores hablan (en redes sociales, plataformas de empleo y conversaciones informales) sobre cómo es trabajar dentro de una empresa. Un buen clima laboral fortalece la marca empleadora, facilita la atracción de talento y mejora la percepción externa.
Un mal clima, en cambio, puede dañar la reputación y dificultar el crecimiento.
¿Cómo se mide el clima laboral?
Medir el clima laboral no es solo levantar datos. Se trata de entender cómo están viviendo las personas su experiencia de trabajo y usar esa información para tomar mejores decisiones. Una medición mal diseñada o mal utilizada puede generar desconfianza; una medición bien hecha, en cambio, se transforma en una herramienta poderosa de gestión.
Para que la medición sea efectiva, debe ser sistemática, confiable y seguida de acción.
Define qué quieres medir y para qué
Antes de lanzar cualquier encuesta, es clave tener claridad sobre el objetivo. No todas las organizaciones miden el clima laboral por las mismas razones.
Algunas preguntas clave antes de medir:
- ¿Buscas un diagnóstico general o detectar problemas específicos?
- ¿Quieres comparar áreas, niveles o momentos en el tiempo?
- ¿El foco está en bienestar, liderazgo, engagement, retención o cambio cultural?
Definir el propósito permite seleccionar mejor las dimensiones, las preguntas y el nivel de profundidad de la medición.
Utiliza encuestas de clima estructuradas
Las encuestas de clima laboral son la herramienta más utilizada porque permiten capturar percepciones de forma sistemática y comparable.
Una buena encuesta de clima suele evaluar dimensiones como:
- Liderazgo y gestión
- Comunicación y confianza
- Relaciones y trabajo en equipo
- Reconocimiento y feedback
- Bienestar laboral y carga de trabajo
- Seguridad psicológica y equidad
Es importante que las preguntas sean claras, neutrales y relevantes para la realidad de la organización.
Complementa con encuestas de pulso (pulse surveys)
Las encuestas de pulso son cuestionarios breves y frecuentes que permiten monitorear el clima laboral en tiempo casi real.
Son especialmente útiles para:
- Seguir el impacto de cambios organizacionales
- Detectar señales tempranas de desgaste o desmotivación
- Medir avances después de implementar acciones de mejora
Su valor está en la frecuencia y rapidez, más que en la profundidad.
Incorpora métodos cualitativos
Los datos cuantitativos muestran tendencias, pero no siempre explican el “por qué”. Por eso es clave complementar con herramientas cualitativas, como:
- Focus groups, para profundizar en temas críticos
- Entrevistas individuales, especialmente con líderes o equipos clave
- Entrevistas de salida, que entregan señales valiosas sobre el clima real
Estos espacios deben ser facilitados con cuidado, asegurando confidencialidad y escucha activa.
Analiza los resultados con mirada sistémica
Una medición efectiva no se queda en promedios generales. Es importante analizar los datos considerando:
- Diferencias entre áreas, equipos o niveles
- Evolución en el tiempo
- Relación con indicadores como rotación, ausentismo o desempeño
- Brechas entre percepción de líderes y colaboradores
Esto permite identificar patrones estructurales, no solo problemas puntuales.
Comunica los resultados con transparencia
Uno de los errores más comunes es medir… y no comunicar. Compartir resultados —incluso cuando no son positivos— refuerza la confianza y la credibilidad del proceso.
La comunicación debe:
- Ser clara y honesta
- Explicar qué se aprendió
- Reconocer áreas críticas sin buscar culpables
- Indicar los próximos pasos
Cuando las personas sienten que su opinión fue escuchada, aumenta la participación futura.
Traduce los datos en acciones concretas
Medir el clima laboral solo tiene sentido si los resultados se transforman en acciones visibles. Esto implica:
- Priorizar pocas áreas clave de mejora
- Definir responsables y plazos
- Involucrar a líderes y equipos en las soluciones
- Hacer seguimiento y volver a medir
La coherencia entre medición y acción es lo que sostiene la confianza en el proceso.
Mide de forma continua, no aislada
El clima laboral cambia. Por eso, más que una medición anual aislada, es recomendable pensar en un modelo continuo de escucha.
Combinar encuestas anuales de clima con pulse surveys y espacios de conversación permite mantener una visión actualizada y preventiva, en lugar de reactiva.
9 pasos para mejorar el clima laboral de tu empresa
Mejorar el clima laboral no ocurre por casualidad ni con acciones aisladas. Requiere intencionalidad, coherencia y seguimiento. Las empresas con climas laborales saludables trabajan de forma sistemática sobre liderazgo, comunicación, bienestar y experiencia del colaborador.
- Diagnostica y prioriza con datos
El primer paso es entender la realidad actual. Utiliza encuestas de clima, encuestas de pulso y espacios de escucha para identificar qué factores están impactando más negativamente el clima laboral.
No intentes abordarlo todo al mismo tiempo. Prioriza:
- Los temas con mayor impacto en bienestar y desempeño.
- Aquellos donde la organización sí puede intervenir de manera concreta.
- Fortalece el liderazgo en todos los niveles
Los líderes son los principales constructores (o destructores) del clima laboral. Invertir en su desarrollo tiene un efecto multiplicador.
Algunas acciones clave:
- Capacitación en liderazgo consciente y habilidades humanas.
- Entrenamiento en feedback, comunicación y gestión de equipos.
- Acompañamiento a jefaturas en contextos de alta presión o cambio.
Un liderazgo coherente y cercano mejora rápidamente la percepción del clima.
- Fomenta una comunicación abierta y bidireccional
Un buen clima laboral requiere espacios reales de diálogo. Esto implica:
- Compartir información relevante de forma clara y oportuna.
- Explicar el “por qué” de las decisiones.
- Crear canales seguros para expresar inquietudes y propuestas.
La comunicación constante reduce la incertidumbre y fortalece la confianza.
- Diseña e implementa un plan de bienestar laboral
El bienestar laboral debe ser parte estructural de la estrategia de clima, no una iniciativa puntual.
Un plan de bienestar efectivo considera:
- Prevención del desgaste y burnout.
- Gestión sostenible de la carga laboral.
- Flexibilidad y conciliación trabajo–vida personal.
- Apoyo a la salud física, mental y emocional.
- Promoción de hábitos saludables, dentro y fuera del trabajo.
Lo clave es que el plan esté alineado con la realidad de los equipos y cuente con el respaldo visible del liderazgo. El bienestar no solamente se dice, también se demuestra con decisiones diarias.
- Reconoce, valora y da feedback de forma consistente
El reconocimiento oportuno tiene un impacto directo en la motivación y el clima laboral.
Buenas prácticas incluyen:
- Reconocer logros de manera frecuente, no solo formal.
- Valorar el esfuerzo, no solo los resultados.
- Entregar feedback constructivo y respetuoso.
Cuando las personas se sienten vistas, su compromiso aumenta.
- Promueve autonomía, participación y confianza
Dar espacio para decidir, proponer y mejorar procesos fortalece el sentido de pertenencia. Esto implica:
- Involucrar a los equipos en decisiones que les afectan.
- Confiar en la capacidad de las personas para gestionar su trabajo.
- Evitar el micromanagement.
La confianza genera climas laborales más maduros y responsables.
- Actúa con coherencia y equidad
Las decisiones inconsistentes o percibidas como injustas dañan rápidamente el clima laboral. Por ello, asegura:
- Criterios claros en evaluaciones, promociones y cargas de trabajo.
- Coherencia entre valores declarados y prácticas reales.
- Trato respetuoso y equitativo en todos los niveles.
Recuerda, la coherencia construye credibilidad.
- Acompaña los procesos de cambio
Los cambios organizacionales suelen generar ansiedad y resistencia. Un buen manejo del cambio puede marcar la diferencia entre un clima laboral deteriorado y uno resiliente.
Elementos que debes tomar en cuenta:
- Anticipa impactos en las personas.
- Comunica con transparencia.
- Escucha activamente y ajustar cuando sea necesario.
- Mide, ajusta y vuelve a medir
Mejorar el clima laboral es un proceso continuo. Evalúa el impacto de las acciones implementadas, ajusta lo que no esté funcionando y vuelve a medir.
Cuando las personas ven avances concretos, aumenta la confianza en la organización y en el proceso.
Mejora tu clima laboral mediante el bienestar laboral
Invertir en bienestar laboral ya no es un “extra”: es una palanca directa para mejorar el clima laboral, porque impacta cómo las personas se sienten, se relacionan y rinden en su día a día. No sorprende que el 86% valore el bienestar tanto como el salario y que la mayoría asocie cuidarse con un mejor desempeño.
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En la práctica, esto se traduce en equipos con más energía, mejor manejo del estrés y mayor conexión, fortaleciendo el clima laboral y la resiliencia organizacional. Con una plataforma integral, Wellhub facilita hábitos sostenibles que benefician tanto a las personas como al negocio.

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